Por segunda vez en este mes, una huelga nacional ha paralizado la vida pública en Grecia.
El paro se organizó para protestar contra las drásticas medidas de saneamiento impuestas por el gobierno griego. La administración pública, escuelas, controladores aéreos, personal aduanero, policías y bomberos se han plegado a la medida de fuerza. No circulan trenes, autobuses ni transbordadores. El gobierno griego adoptó medidas draconianas para reducir el déficit presupuestario de casi un 13 por ciento.
Atenas comprende la situación de la población, contraria al aumento de los impuestos y la congelación de los salarios y pensiones, pero asegura que no tiene otra alternativa.





















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