Le división de libros gratuitos de Google ha hecho nuevamente negocios en Europa. El Estado italiano y el buscador de Internet han acordado subir a la red libros de dos importantes bibliotecas italianas. Esto es un gran paso adelante para Google, pero los lectores esperan algunas mejoras en el servicio.
Dentro de un tiempo se podrán encontrar en Internet antiguas ediciones de autores italianos como Dante o Petrarca. Google Libros escaneará centenares de miles de títulos de las bibliotecas estatales de Florencia y Roma. Una vez que estén en la red, serán de acceso gratuito.
Derechos de autor
En Google Libros - sitio al que se puede entrar en más de cien países -, hay también obras recientes. Google dice que quiere llevar estos libros a un máximo posible de lectores y llama a los editores a colaborar, estimulándolos con la posibilidad de un enorme público potencial.
Ahora bien, las publicaciones recientes están sujetas a derechos de autor, lo que hace que autores y editores europeos miren con recelo las actividades de Google. Los autores que descubren que sus libros se ofrecen gratuitamente en Internet, sin respetar sus derechos de autoría, suelen llevar de inmediato el caso ante la justicia.
Hay también libros que ya no están sujetos a derechos de autor en Estados Unidos, pero sí en la Unión Europea. En estos casos, la Comisión Europea exige que Google negocie con los editores sobre los derechos involucrados.
Técnica de digitalización
Google Libros inició sus publicaciones en 2004, de manera cautelosa, en colaboración con las principales bibliotecas de Estados Unidos. Para éstas fue un alivio que Google haya desarrollado una técnica de escaneo rápido, que les ha permitido ahorrar muchas horas de trabajo en digitalización.
A partir de ese año Google ha escaneado una enorme cantidad de volúmenes, en decenas de bibliotecas alrededor del mundo. En lengua holandesa ha digitalizado parte de la colección de la Universidad de Gante, en Bélgica.
Francia y la UE prefieren marcas propias
El gobierno francés prefiere mantener a Google lejos de sus libros. París considera que el país debe administrar su legado cultural sin intervención de empresas extranjeras y para ello Francia ha creado su propia biblioteca digital: Gallica.
La Unión Europea inició también, hace dos años, una red digital con materiales de todos los países del conglomerado, llamada Europeana. En ella se encuentran millones de imágenes, textos, música, sonidos y pequeñas filmaciones. Sin embargo, en Europeana la simple lectura de un libro es prácticamente imposible.
Limitaciones
En Google Libros también existen problemas de lectura. Algunos tipos de letra antigua no siempre son bien registrados por el escáner. Por ejemplo, una antigua S puede aparecer como una F. Enfrentado a una gran cantidad de textos y tipos de letras, el lector se desorienta. También faltan herramientas para búsquedas focalizadas y enlaces a otras fuentes o el autor del libro.
La elección queda finalmente a gusto del lector. ¿Podrán competir las buenas bibliotecas digitales – a escala europea o por ejemplo la Biblioteca Digital de las Letras Holandesas – con los dinámicos muchachos de Google, firmemente posicionados en Internet? Mientras los sitios europeos o nacionales no ofrezcan obras recientes sin costo para los lectores, éstos seguirán recorriendo el camino fácil para llegar adonde quieren, navegando en Google. O comprarán el libro, el de papel.





























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