El desastre ecológico en el Golfo de México seguirá empeorando. Así lo reconoció la dirección de la petrolera BP el domingo, en un informe sobre el próximo intento de taponar el brote de crudo en el fondo marino.
El último intento, conocido como “top kill”, ha fracasado, explicó un vocero de BP. Entretanto el gobierno de Estados Unidos se alista para lo peor, ya que recién en agosto se podría detener el brote de petróleo.
Después del fracaso de un bloqueo total del pozo roto, BP activará un método ya descartado: instalar una especie de campana extractora que conduciría el crudo a la superficie.
Sin garantías de resultado
En declaraciones a la televisión estadounidense, el director administrativo de BP, Bob Dudley, dijo que la empresa ha aprendido de los fracasos, pero que el bloqueo del derrame sigue siendo una tarea sin garantía de resultados.
“No puede asegurarse nada, a esa profundidad. Haremos el trabajo con robots. Hicimos esfuerzos para cerrar completamente el pozo y no resultó, ahora estamos avanzando hacia la disminución del brote de crudo”, dijo Dudley.
Las dificultades y riesgos de cortar el ducto dañado, a 1500 metros de profundidad, fueron también explicados por Carol Browner, principal consejera de la Casa Blanca en temas medioambientales: “lo que dicen nuestro expertos”, señaló Browner, “es que cuando se corta un ducto, la operación puede causar un aumento del 20 por ciento de la emisión de crudo”.
Segunda perforación
El volumen del escape de petróleo depende de la precisión de la tapa que se ponga encima del ducto. Pero, de cualquier modo, esta medida no sería una solución permanente. Carol Browner dijo que el presidente Obama ha exigido a BP que haga una nueva perforación, junto a la averiada, para que la presión del crudo se desvíe y no destruya la tapa. Esta segunda perforación funcionaría a modo de ventilación y permitiría avanzar en los trabajos de cierre definitivo del ducto averiado.
BP se apresuró a declarar que también está considerando la necesidad de una segunda perforación. La empresa petrolera y el gobierno de Estados Unidos están compitiendo abiertamente para posicionarse ante la opinión pública, de cara a los juicios que derivarán del desastre y que pueden traducirse en millonarias multas a la petrolera.
BP no inspira confianza
Ed Markey, congresista demócrata que presidió la comisión parlamentaria que investigó el desastre y el rol de la BP, no tiene confianza en la empresa petrolera. Según Markey, BP calculó conscientemente a la baja la cantidad de crudo que se filtraría, dado que las multas dependerán de cuánto petróleo se ha mezclado con el mar.
“BP no se preocupó solamente de la suerte del Golfo de México, sino también de sus propios riesgos. El resultado es que desde el comienzo del accidente habló de cifras más bajas de vertido de crudo”, dijo Ed Markey. Los cálculos más recientes hablan de un vertido que oscila entre los 2,5 y 3 millones de litros diarios de crudo.
El gobierno estadounidense espera lo mejor, pero está preparado para lo peor: “lo peor es que tendremos filtración de petróleo hasta agosto, cuando se termine la perforación del pozo de ventilación”, dijo la consejera Browner.
Todo indica que en el fondo marino del Golfo de México seguirá brotando crudo hasta por lo menos agosto próximo. Se trata de un desastre ecológico de consecuencias incalculables y de un duro golpe político al presidente Barack Obama, que en los próximos meses deberá enfrentar crecientes críticas a su liderazgo.





























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