Acnur está preocupada y eso tiene que saberlo el gobierno italiano. Hace poco Roma mandó de regreso a Libia a media docena de embarcaciones llenas de gente en busca de asilo. Anteriormente el gobierno había aprobado sin el correspondiente debate parlamentario nuevas medidas contra los inmigrantes. "Todo esto vulnera el derecho de los que buscan asilo y las convenciones internacionales", dice *Willen Spindler, portavoz de ACNUR en Ginebra.
En la carta que la Oficina de ACNUR en Roma envió al Gobierno italiano se subraya la preocupación de que la política antimigración italiana mine aún más las posibilidades de acceso a la Unión Europea. Pero la preocupación mayor es que se socava uno de los principios fundamentales del derecho de asilo que ha sido consagrado en la convención de 1951 relativa al estatuto de los refugiados. Según ese acuerdo, ninguna persona en busca de asilo puede ser devuelto al país de procedencia. Este principio de non-refoulement ha sido, según ACNUR, violado con la devolución a Libia de medio docena de barcos llenos de gente en busca de un puerto para pedir asilo.
Además, según ACNUR, Libia al no haber firmado la Convención de 1951 que se refiere al estatuto de los refugiados "no dispone de ninguna legislación nacional de asilo ni de un sistema de protección de los refugiados". Por este motivo, no existe la certeza de que las personas que necesiten protección internacional puedan recibir una protección efectiva en Libia.
Entre las personas en busca de refugio y que fueron devueltas a Libia se encontraban varias de nacionalidad somalí y eritrea. ACNUR ya adelantó que de todos modos les proporcionará asistencia humanitaria y protección esencial, además pedirá al gobierno de Silvio Berlusconi su readmisión pues han sido identificadas por ACNUR como solicitantes de protección internacional.
Pero el gobierno en Roma, o por lo menos algunos de sus miembros están haciendo todo lo posible por demoler lo que aún queda en pie de las buenas relaciones con la organización de la ONU para los refugiados.
Recientemente el ministro de Defensa, Ignazio la Russa, calificó a ACNUR de ser una organización "criminal e inhumana." "Es mucho más humanitario devolverlos a Libia que dejarlos meses y meses en los centros de internamiento donde se les trata de forma pésima.", añadió. En respuesta Willem Spindler, portavoz de ACNUR en Ginebra dijo que la organización tiene una responsabilidad global y que estos ataques son inaceptables "pero de ninguna manera van a influir en la labor humanitaria que cumple."
El gobierno de Berlusconi pide ahora una cumbre europea para tratar nuevas formas de frenar la inmigración ilegal. Parecería que de cualquier modo, Roma se está dando cuenta de que sólo con la ayuda europea se puede hacer algo contra el fenómeno de la inmigración.
Por su parte ACNUR considera que es fundamental encontrar nuevas formas de asegurar que las medidas de control de la inmigración no impidan el acceso a la protección a las personas que la necesitan.






























Enviar nuevo comentario