Los jóvenes “alóctonos” que han alcanzado éxito en Holanda deberían ser más visibles, para mostrar que es posible progresar.
Así lo afirma Arjan Erkel, autor del libro “Generación YEP” sobre los Young Ethnic Proffesionals (Jóvenes Profesionales Étnicos); jóvenes alóctonos que, en este caso, no responden a la imagen estereotipada del alóctono como una persona de bajo nivel educativo y (por lo tanto) fracasada y en el estrato más bajo de la sociedad.
Arjan Erkel – conocido entre el público en general sobre todo porque estuvo secuestrado durante meses en Daguestán cuando trabajaba para Médicos sin Fronteras – entrevistó para su libro a una serie de alóctonos que muestran muchas semejanzas a pesar de provenir de todos los rincones del mundo. La mayoría oscila en edades entre los 25 y los 40 años, goza de un buen empleo, tiene éxito y ambición de progreso y considera que ya es hora de cambiar la imagen dominante sobre los alóctonos.
“Yeppie” es algo más que un nombre de moda, opina Erkel.
“Es un término de moda, efectivamente, pero también es una demostración de que, la percepción sobre los alóctonos en Holanda es anacrónica con respecto a la situación actual. Muchos alóctonos pueblan las universidades holandesas y también se los encuentra cada vez más en importantes posiciones de la vida empresarial.”
Clichés
Sin embargo, eso apenas se refleja en los medios de comunicación. La única “yeppie” conocida que figura en el libro es la ex secretaria de estado Nebahat Albayrak; los otros treinta no son figuras frecuentes en los debates televisivos o en una entrevista de fondo en el periódico. Eso se debe mejorar, opina Erkel. “Mostrar que existes, demostrar que has superado los clichés que pesan sobre los alóctonos. Por eso este libro es necesario para equilibrar el debate acerca de los alóctonos.”
La mayoría de los yeppies se consideran a sí mismos como modelos de rol. “Pero en un micronivel”, aclara Erkel. “En el círculo familiar, entre los primos, primas y hermanos. Las personas entrevistadas lo ven también como un nombre de batalla.”
El futuro está aquí
Otra característica distintiva del yeppie, según Erkel, es la ausencia de conflicto en materia de lealtades: el yeppie se siente tanto holandés como marroquí, surinamés o chino. Integración psicológica, la llama Erkel: “Han elegido por Holanda pero mantienen todavía su identidad original, que no quieren perder. Sin embargo, también son simplemente holandeses. En realidad, sólo desde hace unos años se escucha a los alóctonos afirmar que su futuro está aquí. Antes siempre estaba la idea de regresar a sus países de origen. Ahora vemos que las personas participan activamente.”
Una de las personas entrevistadas en “Generación YEP” es Souad el Hamdaoui (31), una mujer que, desde el año pasado, tiene literalmente un empleo de alto nivel: trabaja en el Euromast, el mirador más alto de Holanda. En la romántica versión de su aún joven carrera, se afirma que hizo una rauda carrera, de empleada de un restaurante a directora. En realidad, ya traía un considerable bagaje de talento y ambición. Graduada en Administración de Empresas, el director de ese momento le dio la oportunidad de tomarse un año para conocer la empresa y ahora ejerce allí un cargo ejecutivo.
Etiqueta
Actualmente, junto a su cargo de directora de Euromast, también exhibe el título de “yeppie”. Otra nueva etiqueta que le imprimen por su origen marroquí.
“Es lamentable que esto sea todavía necesario en el año 2010”, opina. “Sobre todo considerando que Rotterdam es una ciudad multicultural donde viven muchas personas con sangre extranjera pero que ya son parte integrante de la sociedad. Yo misma nací y me crié en Epe, en la provincia de Gelderland, pero siempre seguiré siendo una “alóctona”.
“Lamentablemente será necesario definir más nítidamente la imagen positiva de los alóctonos”, prosigue. “En los periódicos se suele leer opiniones que reflejan una imagen negativa de los alóctonos, cuando la mayoría de ellos progresan. Si yo puedo contribuir con un aporte positivo, lo considero con una gran responsabilidad social.”
Elecciones
No es coincidencia que Erkel presente su libro en este momento, una semana antes de las elecciones parlamentarias en las que la inmigración y la sociedad multicultural constituyen temas importantes.
“Por un lado está Geert Wilders (del Partido por la Libertad), que siempre se expresa de manera negativa sobre los alóctonos, y por el otro Job Cohen (líder del Partido del Trabajo) que quizá es demasiado complaciente con los alóctonos”, manifiesta Erkel. “Nosotros simplemente reflejamos la realidad, sin temor de afirmar que ese alóctono también tiene una plena participación en la sociedad, como cualquier otro.”





























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