“Geert Wilders es un racista,” ha dicho el político holandés Alexander Pechtold. Hasta ahora, los políticos holandeses se han abstenido de expresarse en términos tan explícitos sobre el líder del Partido de la Libertad.
Los comentarios de Pechtold se referían a una nueva intervención del político Wilders - conocido por su postura anti-inmigración - durante un importante debate político en el Parlamento holandés. En esa ocasión, Wilders, líder del partido de extrema derecha PVV, volvió a recurrir a sus tácticas sensacionalistas.
Impuesto al velo musulmán
Geert Wilders propuso introducir un impuesto para las mujeres que se cubran la cabeza con el pañuelo musulmán. Toda mujer musulmana que quiera cubrirse con el velo debería solicitar un permiso y pagar 1000 euros anuales por ese derecho. Wilders dijo que los fondos recaudados serían destinados a programas de emancipación de la mujer.
“Estamos más que hartos de los velos,” aseguró el líder populista, “y haremos todo lo posible para restringirlos. Ya hemos presentado una propuesta de ley para prohibir el burka, y con esta propuesta buscamos eliminar los pañuelos que contaminan el paisaje holandés. No sólo son antiestéticos, también son un símbolo de la represión de la mujer, que nosotros combatimos.”
Difícil distinción
El resto de los parlamentarios reaccionó con disgusto e incredulidad. Uno tras otro intervinieron con preguntas sobre la seriedad de la propuesta. Por ejemplo, ¿incluiría otras formas de cubrirse la cabeza? ¿Y qué sucedía con las mujeres cristianas ortodoxas que llevan un pañuelo similar a la versión musulmana?
En respuesta, Wilders señaló que su preferencia era prohibir cualquier tipo de pañuelo para la cabeza pero que eso no era legalmente posible por lo que proponía excluir de la prohibición al pañuelo “cristiano”. Wilders no detalló de qué manera se establecería esa distinción en la legislación.
El Ministro de Integración, Eberhard van der Laan, rechazó de plano la propuesta por considerarla descabellada. “Holanda tiene una tradición de libertad de culto y libertad de expresión,” replicó, “esa propuesta es muy ridícula, y ofensiva para las mujeres que llevan pañuelo”.
Sin rodeos
La reacción más contundente provino del líder opositor Alexander Pechtold, quien calificó la propuesta de “completamente inaceptable”. A su juicio, “es una visión racista y xenófoba de la sociedad, pensar en imponer impuestos a la manera de vestir.” Cuando se le preguntó si calificaría a Wilders de “racista, respondió, “Sí, es un racista, lo afirmo sin rodeos, es un racista.”
Otros legisladores fueron más cautos en sus respuestas. Uno de ellos, Jeroen Dijsselbloem, del partido gubernamental laborista, consideró más exacto calificarlo de anti-islámico.
“En su política, Wilders marca una distinción entre musulmanes y no musulmanes. Eso se calificaría de racismo,” responde Harry van Bommel, del Partido Socialista.
“Yo prefiero no expresarme en esos términos, y creo que su propuesta de un impuesto al pañuelo es bastante ridícula,” comentó Paul de Krom, del partido VVD liberal.
Éxito electoral
Wilders se ha hecho famoso por sus declaraciones sensacionalistas durante debates parlamentarios especiales. Hace dos años, propuso la prohibición del libro sagrado de los musulmanes, el Corán. El año pasado alertó sobre una “islamización” de Holanda.
Estas bufonadas le han reportado éxito electoral. En las últimas elecciones por el Parlamento Europeo, el Partido de la Libertad conquistó el segundo lugar. En los últimos seis meses, los sondeos de opinión lo sitúan continuamente en el primero o segundo lugar de popularidad en el país.
Con esta última propuesta de impuesto al pañuelo, Wilders nuevamente ha logrado distanciarse de la política convencional predominante. La pregunta, sin embargo, es si esta vez no se habrá excedido demasiado, incluso para sus propios partidarios. Eso es algo que las encuestadoras se apresuran a investigar.
Ante Radio Nederland, Geert Wilders declaró que estaba preparando una respuesta para las acusaciones de Pechtold. Otro miembro del Partido de la Libertad, Hero Brinkman, desmintió por su parte que Wilders sea racista. De hecho, agregó Brinkman, la propuesta de gravar con un impuesto el uso del pañuelo está destinada a proteger a la mujer musulmana.”























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