Todo parece indicar que el último intento del gobierno español por acallar al ex juez Baltasar Garzón, ha surtido el efecto contrario ya que esa pretensión implicaba también silenciar a la prensa extranjera.
En esta ocasión el enfrentamiento se ha producido con el estatal Centro Internacional de Prensa al negar su directora una de sus salas de reuniones solicitadas, con antelación como marca el reglamento, por el Círculo de Corresponsales extranjeros en España. La Asociación había convocado a Garzón para mantener un encuentro entre el abogado y los corresponsales de la prensa extranjera.
El ente, que depende del Ministerio de la Presidencia, denegó la solicitud por considerar que Garzón es un personaje que pertenece ya al “ámbito privado “y que lleva causas penales que no tienen nada que ver con su anterior trabajo para la Audiencia Nacional. Por su parte, el Círculo de corresponsales afirma que la negativa no es otra cosa que un acto de censura.
Al respecto, el presidente del Círculo Hans Günter Kellner, declara que no corresponde a ningún ministro evaluar “si un asunto es o no de interés para un periódico; ésto lo deciden los propios periodistas y no los gobiernos”, y que además, esa decisión “constituye una interferencia inaceptable por parte del Gobierno en el trabajo de la prensa internacional”.
Los periodistas se quejan de que la decisión constituye una interferencia por parte del Gobierno español en el trabajo de la prensa internacional y añaden que la censura en España es cada vez mayor. Regularmente el gobierno de Mariano Rajoy convoca ruedas de prensa pero, al mismo tiempo, prohíbe enfáticamente a los periodistas hacer preguntas.
El Círculo de Corresponsales hace un llamamiento al Gobierno español para que reconduzca esta situación y que sus relaciones no se vean perjudicadas por este tipo de injerencias de manera que puedan ejercer libremente la libertad de prensa.























Garzón desde sus salida de la carrera judicial es un ciudadano normal que no puede explotar los medios públicos en beneficio de su promoción personal. Mucha gente fuera de España está engañada con este individuo al que le gusta más la promoción publica y ser "prima donna" que a un tonto un pirulí. Es un juez prevaricador, pésimo instructor e ideológicamente posicionado con el PSOE que ha instruido casos de verdadero escándalo saltándose los derechos civiles por el forro y que en cualquier país hubiese sido desautorizado mucho antes que en España. No se engañen con el tema Pinochet. A veces los arboles impiden ver e bosque.
Estoy a favor de Baltasar Garzon y en contra del veto.
Es lamentable la actitud del gobierno español,la democracia tiene sus costos
y es necesario que se acepten estos costos ,de lo contrario estariamos en un
gobierno totalitario,esperemos que el gobierno español proceda con el cerebro
y no con el higado.La Prensa libre es el mejor indice de la salud democratica
de un pais.
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