En Italia los grupos criminales hacen negocios también con el mundo de la pelota. Los desconocidos equipos de fútbol en las periferias de los centros urbanos son un perfecto instrumento para controlar el territorio.
A pesar del desastre de nuestro equipo nacional en el Mundial de Sudáfrica, el fútbol sigue siendo un elemento casi esencial para la mayoría de los italianos, lo mismo que pasa en un país como Brasil.
Por eso, el informe de la principal organización no gubernamental que combate a los grupos mafiosos, Libera, no sorprende. Pero su largo estudio sobre las organizaciones criminales y el deporte ofrece la oportunidad de reflexionar sobre un par de cosas que caracterizan a este país. El fútbol y la mafia.
Negocio redituable
El informe de Libera nos dice que el mundo del fútbol está infiltrado por la mafia. Esto pasa en el sur de Italia, donde los grupos mafiosos tienen su base originaria (Cosa Nostra en Sicilia, la 'Ndrangheta en Calabria, la Camorra en Nápoles y la Sacra Corona Unita en Puglia) pero también en Roma y en el norte, donde como hemos contado hace un par de semanas, los grupos criminales tienen sus negocios.
Y el mundo de la pelota es un negocio muy redituable. Y la mafia, que maneja una increíble cantidad de dinero, no quiere perder esa oportunidad.
Según los estudios más recientes, los grupos criminales italianos mueven un capital de 140 mil millones de euros al año.
El crimen organizado maneja las apuestas futbolísticas, condiciona los partidos, y utiliza el deporte para establecer relaciones con la política, reciclar dinero sucio y sobre todo para controlar el territorio. En muchas localidades tener un equipo de fútbol, aunque pequeño, representa un testimonio de prestigio y permite reclutar a muchos jóvenes. Por eso el fenómeno de la penetración mafiosa empieza en las escuelas de fútbol de los barrios más pobres de las grandes ciudades.
Treinta clanes involucrados
Daniele Poto, que ha escrito el informe de Libera, explica cómo su trabajo ha sido posible estudiando los papeles de muchas encuestas judiciales. “Los magistrados italianos que investigan a la mafia dicen que en la penetración del fútbol hay por lo menos 30 grandes clanes. En algunos centros del sur de Italia, los dirigentes de los equipos locales son personajes manifiestamente vinculados con el crimen organizado”.
La fuerza y el significado mismo de la mafia se encuentran en los profundos enlaces con la gente y el territorio. Podría decirse que “todo es mafia”. Por eso un turista extranjero que viaja al sur de Italia no se da cuenta de nada. Ésta es la verdadera fortaleza de la organización.
Primera Liga italiana
Sin embargo, los grupos criminales ya han demostrado su capacidad de condicionar también al fútbol acaudalado de la Serie A, la Primera Liga italiana.
Un ejemplo: al final de los ochenta el equipo de Nápoles, el mismo donde jugaba Diego Armando Maradona, llegó segundo perdiendo los últimos partidos, muy probablemente, aunque la investigación oficial se suspendió, vendidos a la Camorra, que había apostado mucho dinero sobre un Nápoles segundo y no primero.
Hoy la estrategia es diferente: aquella misma capacidad de penetración se utiliza para controlar el territorio en las zonas más pobres del país. Y el fútbol, es decir el alma de los italianos, es para ello perfecto.





























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