El próximo uno de junio, Mauricio Funes, primer presidente de izquierda de El Salvador, cumplirá su primer año de gestión.
Funes asumió el cargo con una alta popularidad y con una excesiva expectativa de una población que esperaba respuesta a los problemas sociales que afectan al país.
Se amplio la Red solidaria, un programa social que atiende a unos 100 municipios, calificados según estudios del programa de Naciones Unidas para el Desarrollo, PNUD, como de extrema pobreza.
Sin embargo, la economía salvadoreña sigue contraída, y el déficit habitacional se agudizó como efecto de desastres que devastaron amplias zonas vulnerables en El Salvador.
En el sector de la construcción, las familias sin vivienda carecen de la capacidad para dinamizar el mercado, opina el ingeniero Mario rivera, presidente de la gremial de constructores. "De nada sirve que de repente empecemos a construir 40 mil viviendas,” enfatiza, “si nadie las va a poder comprar.”
En el sector privado, la falta de un claro rumbo, que comienza por las significativas e irreversibles diferencias entre el presidente y el partido que lo llevó al poder el Frente Farabundo Martí para la liberación Nacional FMLN, genera incertidumbre para desarrollar proyectos que dinamicen la economía.
En la evaluación que en algunos sondeos se ha hecho de la gestión presidencial de Funes, se sostiene que la clase media ha sido olvidada, y que el mandatario únicamente se preocupa por la población en extrema pobreza.
Los lisiados de guerra se han sumado a los sectores sociales que tienen reclamos específicos y expectativas para el gobierno, opina Porfirio Figueroa, de la Asociación de Lisiados de Guerra, ASALDIG.
A su juicio, "en términos generales considero que va llenando expectativas, consideremos que es el primer año. La aritmética en la Asamblea legislativa no es beneficiosa para él, si se tiene en cuenta que el partido que lo llevó al poder prácticamente es la piedra que le obstruye el camino pues, en relación a los lisiados, consideramos que tiene mucha deuda porque él nombró a una persona que lo representa mal".
A partir del uno de junio, Funes iniciará su segundo de un total de 5 años de Gobierno, con el principal desafío con el que inició su gestión: la inseguridad. Las diversas acciones ejecutadas no han sido suficientes para contrarrestar, los frecuentes homicidios, las extorsiones que perpetran las pandillas, y los asaltos y robos en las calles de sectores populares.
En conformidad con la ley, el primero de junio, Funes deberá presentarse ante el Congreso unicameral para rendir su informe de gestión.




























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