El sureste de México ha sido sacudido por un fuerte terremoto de una magnitud de 7,6 grados en la escala de Richter.
Así lo ha dado a conocer el Servicio Geológico de EE.UU. El sismo tuvo su epicentro a 20 kilómetros al sureste de Ometepec, en el sureño estado de Guerrero. En el balneario de Acapulco, al parecer no se han producido mayores daños. El Instituto Geológico de EE.UU. ha registrado un segundo seísmo en Oaxaca, de magnitud 5,1 en la escala de Richter.
Según el Centro de Alerta de Tsunamis del Pacífico, el terremoto no va a generar un tsunami destructivo generalizado.
El sismo se sintió en Ciudad de México, donde numerosas personas salieron a las calles presas del pánico ante el temor a que se produjera una réplica, se interrumpieron las comunicaciones telefónicas y el tráfico ha resultado también afectado. Hasta el momento no se tiene información sobre pérdidas personales. Al parecer, tampoco se han registrado grandes daños materiales.
Entre tanto el presidente mexicano, Felipe Calderón, había declarado que no se tiene constancia, por el momento, de "daños importantes". Calderón añadió posteriormente que "todas las instalaciones de generación eléctrica sin afectación y funcionando. Algunas interrupciones en distribución ya se atienden".
No obstante, el gobernador del estado de Guerrero, Ángel Aguirre, afirma haber recibido informes sobre daños materiales ocasionados en unas 500 viviendas pero no ha dado más detalles al respecto. Al mismo tiempo añadió que no ha habido víctimas.
Este es el segundo terremoto que azota el país en los últimos cuatro meses. México está situado en una de las zonas sísmicas más importantes del mundo, donde interactúan varias placas tectónicas. El país ha avanzado considerablemente en lo que a la seguridad de edificios se refiere desde el terremoto registrado en 1985 que costó la vida a miles de personas.


























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