El gobernador de Uruzgan, Asadullah Hamdam, ha sido destituido de su cargo. Esto ha sido informado por fuentes confiables en Tarin Kowt y Kabul. El gobernador se habría hecho culpable de extorsiones en las que, entre otras cosas, hubo dinero holandés comprometido. Para los militares holandeses en Uruzgan, Hamdam era un fiel aliado con quien llevaban a cabo reuniones semanales.
Es la típica tragedia en la carrera de un gobernador de provincia afgano. Ya desde las elecciones en el país, en agosto del año pasado, la posición de Hamdam, así como la de otros dirigentes regionales, estaba pendiendo de un hilo. Durante el proceso eleccionario se hizo una gran cantidad de promesas por parte de líderes político, incluido el presidente Hamid Karzai, acerca de la concesión de altos cargos a cambio del voto. Y ese sistema continúa hasta el día de hoy.
Hamdam viajó varias veces a Kabul a averiguar cuáles eran los planes para él, pero en definitiva no resultó ser la víctima de promesas electorales sino un acusado por corrupción.
Acusación de 13 puntos
El domingo de la semana pasada, Hamdam fue apresuradamente depuesto en Kabul. Se supone que se le despidió debido a que hay procesos judiciales contra él por corrupción. Según otra fuente, la acusación contra Hamdam cuenta con 13 puntos. Por el momento Hamdam no ha sido encontrado para dar un comentario.
El funcionario es acusado de malversación de fondos –entre 10.000 y 30.000 dólares- y de haber acaparado contratos para tareas de reconstrucción en Uruzgan.
Dolor de cabeza
Se trataría de la construcción de caminos entre Chora y Tarin Kowt, un verdadero dolor de cabeza para los Países Bajos. Holanda firmó un contrato para la construcción de ese camino en el que se invirtieron entre 20 y 25 millones de euros.
Pero hay una gran cantidad de grupos que quieren sacar provecho de esto. Todavía no hay un metro de asfalto instalado y, por lo visto, algunos holandeses en Kamp Holland ya dan todo el proyecto por fracasado. Hamdam tiene, al parecer, un beneficio privado del proyecto. No se sabe con seguridad de cuánto dinero se trata.
Hamdam niega todas las acusaciones. Según él, existen grupos en Uruzgán que intentan desprestigiarlo. Especialmente el líder del distrito Chora -también un cercano aliado de Holanda- estaría dispuesto a hacerle la vida imposible. El mes pasado, el jefe de policía de Hamdam requisó los armamentos de ese funcionario.
Caja del Estado
Hamdam forma parte de la lista de tres gobernadores con los cuales Holanda ha trabajado y sus más fieles colaboradores. En 2006, el presidente Karzai, a petición de Holanda, destituyó al gobernador Jan Mohammed debido a que había ganado demasiados enemigos por su estilo de líder autoritario. Su sucesor, Abdul Hakim Munib, dimitió en 2007 llevándose la caja del Estado consigo.
Acerca de su reemplazante, Hamdam, las opiniones estaban divididas. Desde el comienzo se sabía que era un corrupto, opina un funcionario occidental. Otros dicen que hizo todo lo posible por instalar líderes representativos en su “gabinete”, aunque también intentó que durante los proyectos de reconstrucción se construyera en sus terrenos privados de manera de poder obtener ganancias. Por otra parte, otros afirman que Hamdam es una víctima de un juego político en Kabul. Un juicio por corrupción no sería otra cosa que una excusa.
No se sabe quién será el sucesor de Hamdam. ¿Enviará el presidente Karzai uno de sus hombres de confianza a Tarin Kowt, de esos que solamente gobiernan a favor de su propia tribu? ¿O mandará a alguien que busque el camino de la conciliación e intente, a través de la mediación, lograr acuerdos entre los diferentes grupos? Para Holanda es especialmente problemático trabajar sin un gobernador y ese complicado legado lo dejarán en manos de sus sucesores, los estadounidenses.





























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