Al parecer ha llegado la hora: hace una semana que la temperatura está bajo cero y toda Holanda comienza a soñar con el Elfstedentocht, una competencia de patinaje sobre hielo en un circuito de 11 localidades en la norteña provincia de Frisia. ¿Por qué tanta excitación? He aquí el Elfstedentocht explicado en 11 puntos.

1 La distancia
El circuito del Elfstedentocht cubre casi 200 kilómetros de hielo natural a través de once ciudades de la provincia de Frisia, en el norte de Holanda: Leeuwarden, Sneek, IJlst, Sloten, Stavoren, Hindeloopen, Workum, Bolsward, Harlingen, Franeker, Dokkum, para terminar de regreso en Leeuwarden, en el famoso Bonkevaart, el canal Bonke.
2 El primero
El primer Elfstedentocht oficial tuvo lugar en 1909, pero el recorrido de patinadores a lo largo de once ciudades frisonas data de mucho antes. Aparece por ejemplo mencionado en un poema de 1749. Se sabe también que en 1899 centenares de patinadores se lanzaron a la aventura en el duro circuito al aire libre.
3 La frecuencia
La agitación que causa el Elfstedentocht no se debe solamente al heroísmo de los patinadores, sino también al hecho de que solo se celebra de tarde en tarde. Holanda suele tener inviernos crudos, pero para este evento es necesario que el hielo tenga el espesor necesario en toda Frisia. Esto requiere que la naturaleza colabore con por lo menos dos semanas de temperaturas bajo cero y poca nieve. Hasta ahora solo se han celebrado quince, el último en 1997.
4 Participantes
Aún cuando toda la población holandesa, unas 16 millones de personas, está pendiente del Elfstedentocht, en él no pueden participar más de 20 mil, para asegurar que el hielo aguante bien su paso. Por lo tanto, solo pueden salir a la pista la mitad de los miembros de la asociación De Friesche Elfsteden (Las Once Ciudades Frisonas): una mitad los años pares, la otra los años impares.
5 La excepción
Por supuesto, hay excepciones: en 1986 un señor que se presentó como W.A. van Buren, que llevaba el número 1 en el pecho, participó en la carrera. Era el príncipe Guillermo Alejandro. Llegó a la meta en el tiempo reglamentario, pero las malas lenguas aseguran que entró a la pista en la mitad del recorrido.
6 El ganador
La mayoría de los participantes se lanza a la aventura del Elfstedentocht por placer o por enfrentar el desafío. También hay un pelotón de profesionales o semi profesionales que quieren llegar primero. El ganador se convierte en una estrella mundial… en Holanda. Hay pocos holandeses que no sepan que el campesino Henk Angenent fue el primero en cruzar la meta en Leeuwarden, en 1997.
7 El premio
El ganador de esta competencia no consigue mucho más que ‘la gloria eterna’. No hay premio en metálico. El último vencedor, Angenent, logró hacerse dueño de una casa nueva, una ordeñadora mecánica y un tractor mediante avisos publicitarios y el apoyo de patrocinadores. Cada patinador que cubre la distancia reglamentaria recibe la codiciada Cruz de las Once Ciudades.
8 El esfuerzo de los participantes
Patinar casi 200 kilómetros en medio del crudo invierno, de eso se trata. En 1909 el ganador, Minne Hoekstra, demoró casi 14 horas en llegar a la meta. Hace 14 años Henk Angenent demoró menos de 7 horas. Mucho depende por supuesto de las condiciones climáticas. El de 1963 se considera el más difícil de la historia: de los 10 mil participantes solo llegaron 69 de vuelta a Leuuwarden.
9 El interés de la gente
Participar es algo que no cualquiera puede hacer, pero casi todos los holandeses siguen el Elfstedentocht con atención. En 1997 llegaron a Frisia cerca de 2 millones de personas para darles ánimo a los patinadores a lo largo del recorrido. Y nueve de los 15 millones de holandeses (población de aquella fecha) siguieron la carrera por televisión.
10 Elfstedentocht alternativo
El interés por el Elfstedentocht es tan grande que desde 1989 se organiza anualmente uno ‘alternativo’. Centenares de patinadores viajan a Austria, donde nunca falta el hielo en invierno. Interesante para los patinadores, pero al resto de los holandeses les importa poco.
11 Fiebre de Elfstedentocht
Cuando comienza a helar realmente, en Holanda se desata la fiebre del Elfstedentocht. Este año la tenemos nuevamente presente. Los medios de prensa reservan sus titulares para la fluctuación diaria del grosor del hielo y el programa con más audiencia es el informe del tiempo. Todos los hoteles de Frisia están llenos. Las escuelas cierran sus puertas y el Partido por la Libertad, de Geert Wilders, quiere convertir el Elfstedentocht en una fiesta nacional.
Y ahora a esperar que la temperatura se mantenga donde está: bajo cero, o toda la agitación de estos días pasará nuevamente a la historia como un cubo de hielo derretido por el sol del invierno.
























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