El presidente de México, Felipe Calderón, ha declarado su apoyo a Ciudad Juárez, desde hace años el campo de batalla de bandas narcotraficantes, ejército y policía.
El presidente se reunió ayer con los dirigentes locales, a los que propuso un plan para combatir la impunidad, la corrupción policial y para reforzar la participación de las fuerzas federales. Algunos críticos del presidente aseguran que la masiva presencia de militares y policías dificulta la situación. El mandatario se responsabilizó parcialmente del deterioro social en Ciudad Juárez y planteó invertir en programas sociales que amplíen el acceso a la educación, salud y actividades recreativas de los jóvenes.
Hace casi dos semanas, la violencia tocó nuevamente fondo cuando un grupo de hombres armados irrumpió en una fiesta juvenil y mató a 15 personas. Calderón declaró que se había tratado de un enfrentamiento entre bandas criminales, lo que provocó las protestas de los familiares de las víctimas. Ayer se reunió también con estos familiares y se disculpó por sus declaraciones.
Cientos de manifestantes se reunieron en Ciudad Juárez para protestar contra Felipe Calderón, pero fueron rápidamente dispersados por la policía.

























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