Miles de personas trabajan bajo condiciones denigrantes en fábricas clandestinas de costura, o ‘fábricas del sudor’, tanto en Argentina como en Brasil. Hasta el momento, las autoridades no actúan para poner fin a este flagelo.
Isabel Caro y Marta Garrido
Unas 30.000 fábricas clandestinas de costura operan en Argentina denigrando a sus trabajadores. En Brasil, debido al crecimiento económico, muchos empresarios utilizan el trabajo esclavo para ser más competitivos.
Las “fábricas del sudor” involucran a grandes marcas y a famosos diseñadores, y detrás de la mayoría de la ropa que llevamos se ocultan historias manchadas de engaño, trabajo esclavo y trata de personas. Historias como las de José Luis, un boliviano que llegó a Argentina en busca de un trabajo digno. Tras varios días de viaje hasta llegar a la frontera, las promesas se convirtieron en una vida dentro de un taller clandestino de costura, las llamadas “fábricas del sudor”.
Jornadas interminables, sueldos ínfimos
Una vez en Argentina, José Luis trabajaba y vivía en el taller en condiciones denigrantes, “desde las 8 de la mañana hasta las 12 de la noche, con una hora de descanso al mediodía para poder comer,” explica emocionado, “y nos pagaban por prenda, 15 centavos la remera. Y la comida que nos daban era muy mala, inaceptable.”
Como José Luis, miles de bolivianos llegan al país en busca de un futuro mejor. Los propietarios de los talleres se adueñan de sus documentos y les impiden dejar el trabajo hasta pagar el costo del viaje. Este boliviano cuenta cómo fue engañado por el tallerista. “A partir de los 6 meses, algunos compañeros pudieron pagarle e irse de vuelta a Bolivia,” recuerda. “Yo pensaba volver, pero no podía creer que los bolivianos trabajásemos tantas horas y encerrados. El patrón también era un boliviano y me decía que los bolivianos trabajábamos de esta manera en Argentina, y que por eso es un país que económicamente está bien”. Finalmente, José Luis consiguió salir del taller clandestino y hoy trabaja legalmente en una fábrica de costura.
Ropa Limpia
Es la campaña en la que trabajan organizaciones de 14 países europeos para conseguir buenas condiciones para los trabajadores de la industria textil. Radio Nederland habló con Niki De Koning, portavoz en Holanda, quien señaló el trabajo esclavo como un rasgo estructural en este sector. C&A, We y M&S Moda son algunas de las marcas holandesas que ha vinculado con estas prácticas.
El consumidor responsable puede colaborar. Para De Koning, el boicot a la marcas no es la solución, pues de ser exitoso perjudicaría a los trabajadores. La campaña apuesta por exigir en las tiendas información sobre las condiciones de los fabricantes de las prendas. También poseen en su página web espacios para firmas que sirven de presión a las empresas.
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El trabajo esclavo a la luz
En el 2006, una tragedia en Argentina destapó las dimensiones del trabajo esclavo en el país: seis obreros murieron calcinados en un taller textil clandestino donde vivían encerradas quince familias que trabajaban hasta 18 horas diarias. Gustavo Vera, director de la Fundación Alameda, organización que lucha por erradicar el trabajo esclavo, cree que el Gobierno de Argentina ignora esta realidad. “Lo que tiene es básicamente una política que reacciona frente a los escándalos, pero sólo por una pequeña temporada,” puntualiza, “pero sin una política de erradicación del trabajo esclavo ni de generar alternativa para una digna reinserción laboral de las víctimas,” asegura.
Ni siquiera el Sindicato del Vestido, que agrupa a las grandes marcas de costura en el país, posee una política para combatir las más de 30.000 “fábricas de sudor” que, según la organización, existen en el país. “Existe una fuerte connivencia entre el sindicato, el poder político y los empresarios”, afirma Vera.
Si bien la Fundación Alameda denuncia a estos talleres ilegales con el objetivo de que se clausuren, el cierre de las fábricas no es el fin del problema, pues muchas empresas trasladan sus talleres clandestinos para evadir las leyes. Ezequiel Conde, delegado de la Unión de Trabajadores Costureros, pone el ejemplo de la empresa donde trabaja, la argentina Soho. “Tiene la denuncia penal abierta por utilización de talleres clandestinos, pero continúa usándolos,” explica, “sólo los ha trasladado a la provincia, donde la legislación es otra”.
Grandes marcas y prestigiosos diseñadores
Recientemente, han sido involucrados con estas prácticas los diseñadores argentinos Laurencio Adot y Jorge Ibañez, una de cuyas clientas era la princesa Máxima de Holanda. Según la Fundación Alameda, además de otras marcas nacionales como Kosiuko y Topper, se puede señalar a las internacionales Adidas, Puma, Levi's y C&A.
En Brasil, la organización de periodistas contra el trabajo esclavo, Repórter Brasil, asegura que las marcas brasileñas Marisa, Pernanbucanas y 775 son sólo unos ejemplos de empresas cómplices de las ‘fábricas del sudor’. El último escándalo en el país lo protagonizó la empresa española Zara. Tres fábricas ilegales producían para esta multinacional explotando a trabajadores bolivianos. Zara ha negado conocer los hechos a través de la portavoz de la empresa en Brasil, Regiane Machado.
Sobre este tema, Leonardo Sakamoto, director de Repórter Brasil, considera “imposible que la empresa produzca su material con sus etiquetas, obligue a las personas a seguir sus moldes, verifique la calidad de los productos, pero no se considere responsable de los trabajadores”. Además, Sakamoto destaca que Zara pagaba muy poco a sus trabajadores, menos de dos reales por pieza, poco más de un dólar, mientras que las prendas se venden en las tiendas a un precio 70 veces mayor.
Soluciones desde el Estado
Los Tratados de Libre Comercio en la región y el aumento de competencia en un país que crece rápidamente han provocado que las empresas busquen abaratar costes a cualquier precio. El Gobierno brasileño delega la responsabilidad a los propios empresarios. La Secretaria Nacional de Inspección, Vera Alburquerque, cree que los inmigrantes “por falta de conocimiento y educación, o por su cultura, piensan que esto es normal. Yo creo que tenemos que darle las condiciones para que mejoren. Si el trabajo representa un lucro para el empresario, éste tiene que dar un empleo decente¨.
Repórter Brasil destaca la necesidad de políticas gubernamentales que se centren en tres áreas: la fiscalización, la criminalización del trabajo esclavo, tal y como recoge la legislación brasileña, y la erradicación de la pobreza generando oportunidades. En la mayoría de los casos, es la miseria la que obliga a miles de personas a aceptar estas condiciones laborales al otro lado de la frontera. Para el economista argentino Marcelo Lascano, pese a que no se justifica, se puede entender por qué la gente acepta la ilegalidad. “Hay un derecho natural a sobrevivir y buscar las mejores condiciones para la familia,” sostiene, “y ese derecho es más importante que el derecho escrito”.


























! Abajo estas máquinas de muerte ¡
Que asquerosa, blasfema e indignante situación.Ni siquiera admite su "COMPRENSION",debemos de erradicar por completo esta mierda.
Qué bien que dan a conocer esta información y abren la posibilidad de denuncias. Sin embargo, un consumidor responsable está moralmente obligado de boicotear el consumo de esas marcas.
Es verdad lo que tu dices, un consumidor responsable debe de boicotear esta inmoralidad.
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