Este tipo de asesinatos ha provocado la reacción de distintas organizaciones e instituciones que promueven el respeto a los Derechos de la mujer en El Salvador. Parte del debate que se genera entre las autoridades gubernamentales y las organizaciones feministas salvadoreñas consiste en profundizar la investigación para analizar el incremento de los homicidios, específicamente las muertes violentas de mujeres, en su mayoría de aspecto joven, e impulsar una campaña de concientización acerca del vínculo que todos tenemos con la población femenina.
No han sido fructíferos los esfuerzos del Gobierno por impulsar el Plan súper mano dura para perseguir la delincuencia. Las autoridades dan parte de mas de 250 homicidios mensuales, de los cuales un 8,4% son víctimas femeninas, según las estadísticas de la Fiscalía General de El Salvador.
Las víctimas no siempre son integrantes de maras o pandillas. Las estadísticas registran la muerte de universitarias, amas de casa que fueron víctimas de asaltantes, señala la organización de Mujeres Salvadoreñas ORMUSA. Además, los casos se presentan a escala regional.
Pese a que se concede atención a los muchos asesinatos de mujeres, algunas antropólogas y teóricas de la legislación y las comunicaciones destacan aquellas situaciones en las que se da una persistente violación de los derechos de la mujer.
En una esfera de violencia social, los asesinatos de mujeres se convierten, según el análisis de ORMUSA, en el colmo del maltrato al que se somete a la mujer. Además, destacan que, en algunos casos, los homicidas son compañeros de vida o esposos de las víctimas. Tras ser raptadas, y en ocasiones privadas de libertad, muchas mujeres, tanto en El Salvador como en otros países Centroamérica, murieron a manos de hombres armados
Todos mantenemos una estrecha relación con la población de mujeres, declara el procurador general, Gregorio Sánchez Trejo, por lo que se trata de casos muy lamentables. El funcionario, quien hace un llamado para que se investigue lo que sucede y prefiere no hablar de feminicidios, relaciona los hechos con el ambiente de
inseguridad y violencia que prevalece en El Salvador.
A su juicio, por lo menos hasta ahora no es posible determinar si se trata de feminicidio o del resultado de situaciones pasionales, involucradas en maras, o de mentes perversas que se ensañan para dejar su repudio ante una frustración. De todas formas, reconoce que es un problema preocupante y que merece ser observado por todos los responsables, y cuyas causas se debe establecer. Por último, manifiesta su esperanza de que no sea una tendencia organizada, es decir, feminicidio, porque sería algo muy trágico para el país.
Con este planteamiento coinciden las organizaciones de Mujeres, Urquilla, pues se asesina a mujeres por el h echo de ser mujeres. Además, muchas de las víctimas, antes de ser asesinadas, son violadas.
Las organizaciones feministas exigen al Estado de El Salvador el cumplimiento del convenio, y eliminar y sancionar toda forma de violencia contra la mujer. Por último, reitera que su país es signatario de la convención de Belen Do Pará para brindar seguridad jurídica a la mujer.



























Enviar nuevo comentario