Nazouma tenía 16 años cuando fue capaz de escapar de su vida como prostituta en Congo. En Holanda contó la historia de su huida al Servicio de Inmigración y Naturalización (IND por sus siglas en holandés). Pero éste consideró el relato poco creíble y le retiró su permiso de permanencia. Después de un examen médico, se le ha permitido quedarse.
Lo que suponían los asistentes sociales que acompañaron a Nazouma desde el rechazo de su petición, era verdad. La congolesa fue violada y maltratada por soldados cuando quedó en la calle después de la muerte de sus padres. Entonces, a los 14 años de edad hubo de procurarse la subsistencia a través de vender su cuerpo. Pero Nazouma no sabía cómo contárselo al funcionario.
“Le conté muchas cosas al IND, pero no todo”, cuenta ella en una oficina de la Ayuda para Refugiados de Holanda. “Yo tenía un poco de miedo. Veía al señor como mi padre y mi madre. No podía contárselo todo. Por eso tuve problemas con mi estadía. Dijeron que no me creían.”
Nuevo instituto quiere modificar los estándares
Desde el 1 de marzo, el Instituto para Derechos Humanos y Examen Médico tomará a su cargo el trabajo del grupo de investigación de Amnistía Internacional. El propósito es revisar los estándares del examen médico forense ante la sospecha de torturas. El ministro holandés de Inmigración, Integración y Asilo, Gerd Leers, no lo considera necesario.
La iniciativa elevará la cantidad de investigaciones en los próximos cinco años de 170 a 900 por año. El instituto quiere también permanecer alerta respecto a carencias en los actuales procedimientos de asilo.
Años después, Nazouma tuvo la oportunidad de narrar toda su historia a médicos del Grupo de Investigación Médica de Amnistía Internacional. El grupo se especializa en el examen de víctimas de abusos y torturas.
Contó sobre los soldados que la forzaron a tener sexo. “Tú no quieres, pero ellos sí te quieren violar.” La niña muestra por primera vez las huellas en su cuerpo. “Tengo cicatrices de todos los hombres y los soldados que me violaron”.
Nazouma envió el informe con una nueva petición de aliso. Esta vez obtuvo un permiso de residencia permanente.
Recato
Janus Oomen fue hasta hace poco tiempo médico del Grupo de Investigación Médica de Amnistía Internacional. Él comprende el recato de Nazouma. Un peticionario de asilo frecuentemente siente pudor cuando se le preguntan las razones para su petición. “Alguien ha sido violado y no quiere hablar de eso. O alguien está tan confundido sicológicamente que no está en condiciones de contar una historia coherente.”
Solamente los refugiados cuyo asilo haya sido rechazado por el IND, tienen la posibilidad de ser sometidos a exámenes médicos. Si Amnistía Internacional recibe la petición de un abogado para que investigue un caso específico, la Organización primero revisa el historial previo. “Si se revelan hechos que están en conflicto con los derechos humanos, entonces se solicita un examen médico,” dice Oomen.
Quemaduras
El medico revisa paso a paso las huellas de un tratamiento cruel. Oomen pone como ejemplo el de un iraquí con quemaduras producidas por un cigarrillo en su espalda. Según él esto es relativamente fácil de detectar por la forma de las cicatrices. Pero la declaración de la víctima es igualmente importante.
“Él no sabe lo que tiene en la espalda, pero nosotros tomamos fotos. Entonces nos reunimos con él y le preguntamos qué pudo haber pasado en cada una de las cicatrices.”
Falaka
Para una reconstrucción el médico depende de los informes de Amnistía Internacional sobre las formas de tortura en determinadas regiones geográficas. “En zonas de habla árabe “falaka” (palos o latigazos en la planta de los pies) es aplicado como una forma de ablandamiento por los torturadores. Otro ejemplo son las quemaduras producidas por cigarrillos. Si has visto eso, ya lo sabes la segunda vez.”
De doscientos peticionarios de asilo que el equipo médico examina anualmente, casi el 75 puede optar a
un permiso de permanencia, dice Oomen, basándose en una investigación propia. Refugiados que han sido torturados, según consta en las reglas del Protocolo de Estambul de la ONU, no pueden ser expulsados del país.Cicatrices
Oomen considera inconcebible que aspectos médicos no sean tomados en cuenta en la evaluación de una petición de asilo. El IND no se quiere pronunciar acerca de la razón de secuelas físicas o cicatrices. Oomen recurre nuevamente al ejemplo del iraquí.
“Este hombre tenía cicatrices frescas en su espalda mientras era interrogado. Yo me imagino que los funcionarios tenían que haberlo olido. No hay otra explicación.” Por lo menos ocho mil veces, el equipo médico ha constatado hasta ahora la presencia de tratamiento inhumano.

























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