Los estudiantes chilenos renovaron el pasado miércoles sus protestas contra el gobierno de Sebastián Piñera. Volvieron a exigir el fin del modelo educativo que, denuncian, excluye a la mayoría de los jóvenes que no pueden costeárselos. Entrevista a Valentina Latorre, Secretaria General de la Federación de Estudiantes de la Universidad Católica de Chile.
Más de 100.000 estudiantes se reunieron en las calles de Santiago de Chile para exigir educación pública y de calidad y mostrar su disconformidad con la reforma educativa anunciada por el gobierno. “Hace dos semanas nos encontramos con una propuesta de financiamiento que claramente es un logro de la ciudadanía movilizada y que implica sacar a los bancos del sistema de educación superior”, explica Valentina Latorre, Secretaria General de la Federación de Estudiantes de la Universidad Católica de Chile.
Hasta ahora, los créditos estudiantiles son ofrecidos por entidades bancarias. Con la reforma tributaria, anunciada por el gobierno de Sebastián Piñera, se recaudaría entre 700 y mil millones de dólares anuales y se saca a la banca privada del sistema de créditos universitarios. “Sin embargo, aún tenemos deudas pendientes, falta el fortalecimiento de la educación pública y el aseguramiento de una fiscalización mucho más fuerte a las entidades de educación superior”, explica Latorre.
Para los estudiantes estos cambios no son suficientes y lo que se necesita es una renovación de fondo, tanto en materia de financiación como de calidad educativa. “Estamos viendo que las reformas que se plantean son meros ajustes tributarios que no nos hablan de un cambio de fondo en el sistema y no nos hablan de, realmente, hacer cambios estructurales que hoy día es lo que Chile necesita”, declara Latorre.
El objetivo final de las protestas, que se iniciaron en el 2011 y el de esta nueva oleada que ya ha superado en número a las anteriores, es una educación pública de calidad. Pero no sólo los estudiantes universitarios han participado en las manifestaciones: a las federaciones estudiantiles, de las distintas universidades chilenas, se han unido los estudiantes de secundaria, asociaciones de padres y apoderados y el Colegio de Profesores de Santiago. “Vemos también que la educación pública es vergonzosa en nuestro país, la educación privada tampoco aporta mucho y es efectivamente hacia esa idea hacia donde tenemos que avanzar, hacia derechos universales en nuestra ciudadanía”.

























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