El escritor mexicano reflexiona sobre el pasado, el presente y el futuro de América Latina en su último libro.
Por LAURA CORVO - Madrid
Simón Bolívar soñaba con una América Latina unida, libre, democrática, concentrada en sus intereses comunes, en su cultura y en compartir toda esta riqueza desde el norte hasta el sur. Sin embargo, parece que el sur americano no ha llegado a alcanzar la idílica idea del libertador.
Jorge Volpi (1968), escritor mexicano, ha recibido recientemente el Premio de Ensayo Debate-Casa de América de 2009 por su libro El insomnio de Bolívar.
Cuatro consideraciones intempestivas sobre América Latina en el Siglo XXI. A través de la crítica (constructiva) y el pesimismo (con visos de esperanza), Volpi realiza este retrato entre pinceladas de lo cotidiano de la cultura, la literatura, la política y los grandes problemas de la región, como la desigualdad, las tensiones entre países y la imagen que proyecta hacia el resto del mundo.
Desde Madrid, hacemos con él un recorrido por la América Latina del bicentenario, en un encuentro de frente con sus fantasmas y de todas sus realidades pasadas y futuras que cambian el sueño por el insomnio en el nuevo siglo.
Radio Nederland: El sueño de Bolívar es una reflexión sobre el concepto de la identidad de América Latina ¿se ha convertido en una obsesión irrealizable alcanzar ese sueño?
Jorge Volpi: Bueno, en el momento actual parece casi imposible. Las diferencias entre los distintos países, la falta de contacto entre sus poblaciones y las tensiones regionales parecen dificultar enormemente este proceso. Pero bueno, siempre hay que imaginar que hace 60 años uno hubiera pensado imposible la Unión Europea y vemos que ahora es una realidad, de tal manera que tal vez podamos seguir imaginando que es posible si no la unión de toda América Latina, que eso ya parece definitivamente imposible, al menos la de sudamérica, dónde hay incipientes mecanismos de integración que comienzan a funcionar.
RN: De hecho América Latina ha comenzado este año con las celebraciones de los bicentenarios de la independencia, algo que puede entenderse como un intento para perfilar algo de esa identidad común, pero que también puede suponer un enfrentamiento entre lo global y lo local…y usted no consigue evitar el pesimismo cuando habla de política, de igualdad, de cultura, de articular una identidad común
JV: Pues sí, porque quizás esa identidad común se ha perdido, por lo menos en el sentido más profundo del término. Seguimos compartiendo una enorme cantidad de asuntos relacionados con la historia pasada, pero en cambio en el presente estamos muy desvinculados unos de otros, de tal manera que esa identidad latinoamericana es muy movible y no tiene una fuerza real. Y desde luego, desde México, mi país, es todavía mucho más fuerte. Un país en dónde toda su lógica de población, de política y economía va hacia el norte y no ya hacia el sur.
RN: Son esas todas las contradicciones entre Norte y Sur de las que usted habla
JV: Efectivamente. México vinculado por completo a Estados Unidos y Canadá, Sudamérica teniendo todos esos mecanismos de integración, pero al mismo tiempo unas enormes tensiones regionales como las que vemos ahora entre Venezuela y Colombia, otras ancestrales entre otros países como Bolivia y Chile…pero bueno, aún así, quizás en el futuro pueda haber esos dos grandes bloques regionales, uno en Norteamérica y otro en sudamérica.
RN: Ante el panorama actual de la región, en un momento del libro se pregunta ¿Y si América Latina no existe? Y habla de cuatro síntomas que podrían apoyar ésta teoría…
JV: Esta sensación de que la América Latina prototípica que se creó en occidente como imagen relacionada con dictadores, con guerrilleros, con el realismo mágico, con esa cantidad de estereotipos de lo latinoamericano se han ido desvaneciendo y lo que nos queda son rasgos relacionados con la cultura, sobre todo con la lengua, aunque ya tampoco esencialmente porque Brasil es portugués y porque el inglés es también ya una lengua latinoamericana y contradicciones de origen católico…pero que son sólo los pilares que de sociedades cada vez más distintas.
RN: Cuando habla de la democracia, asegura que ésta nunca ha sido bien recibida en América Latina, porque la creencia mayoritaria es que en política “todo depende”
JV: Lo paradójico de América Latina es que tenemos regímenes formalmente democráticos, con la excepción de Cuba y ahora también de Honduras, y sin embargo son democracias todavía incipientes en la mayor parte de los casos, dónde no se han afianzado las instituciones que la sostengan, la representación es todavía muy limitada, donde el estado de derecho no acaba de funcionar, donde la ineficacia o la parálisis dominan a estas nuevas democracias y que además también están amenazadas por el populismo, por estos presidentes carismáticos que sabotean a la democracia desde dentro de la democracia.
RN: Precisamente, uno de los mayores problemas de América Latina es la desigualdad y la causa indígena ha sido uno de los indicadores más representativos ¿cuál es la importancia de la figura de políticos como Evo Morales para esta causa en contraposición a la figura de lo que usted llama “el caudillo democrático”?
JV: Morales es un caudillo democrático distinto de los otros, porque su principal reivindicación es efectivamente indigenista, lo cual es muy comprensible en un país con una población indígena tan alta y que había carecido de representación política en los últimos años, así que hay una lógica muy clara en la llegada de Evo Morales al poder, más allá de que comparta cierto estilo con Hugo Chávez, pero que no controla todo el país ni posee ese tinte tan autoritario como el de Chávez. Más bien le lleva a enfrentarse muy severamente con Santa Cruz y otras provincias de la llamada “media luna” que tienen poblaciones indígenas menores y que no están dispuestas a someterse a esta reconstrucción o refundación indigenista de Bolivia, que también resulta problemática.
RN: Por otra parte, es imposible no hablar de la crisis económica que atraviesa el mundo ¿cuál es el impacto y qué significa la crisis del capitalismo contemporáneo para América Latina?
JV: En efecto este año ha sido muy malo para América Latina. México, mi país, ha sido la economía más golpeada de toda la zona, aunque hay ejemplos de mejor gestión de la crisis, como es el caso chileno. Para muchos de los miembros de la izquierda latinoamericana esta crisis del capitalismo parecería reforzar todas sus creencias y por eso han querido culpar, no sin equivocarse demasiado, a Estados Unidos por todo lo que ha ocurrido, por esta falta de regulación, pero tampoco es que haya una alternativa muy clara en el continente. De los venezolanos estamos viendo como cada vez hay más crisis, incluso económica, en un país que recibe tanto dinero por el petróleo.
RN: A pesar de todo, la dosis de optimismo y la visión de futuro también están presentes en este retrato de América Latina ¿Cuáles son sus perspectivas reales, más allá del sueño de Bolívar?
JV: La situación no invita demasiado al optimismo en la mayor parte de los países pero también insisto en modelos de éxito como Chile, Uruguay y ciudades latinoamericanas que han avanzado mucho en los últimos años como Bogotá, Medellín, que han erradicado la violencia…lo que quiere decir que se puede avanzar en muchos sentidos cuando hay gobiernos responsables, cuando la sociedad verdaderamente se implica y está dispuesta tanto a la construcción de instituciones más transparentes y sólidas como a una vigilancia efectiva y clara de la actuación de sus gobernantes.
***Sobre Jorge Volpi: Es el autor más representativo de la llamada Generación del Crack. Nacido en México en 1968, se inició en la escritura a los dieciséis años tras participar en un concurso de cuentos en el centro universitario México. Fue catedrático de la Universidad Manista y de la Universidad de las Américas. Se licenció en Derecho por la UNAM y obtuvo el grado de maestro en Letras Mexicanas por la misma universidad. Además se doctoró en Filología Hispánica por la Universidad de Salamanca con una tesis sobre el poeta Jorge Cuesta a partir de la que escribiría el ensayo El magisterio de Jorge Cuesta, que le valió el Premio Plural de ensayo de 1991. Ese mismo año publicaría su primer libro de cuentos Pieza en forma de sonata, para flauta, oboe, cello y arpa, Op. 1. A éste le siguieron A pesar del oscuro silencio (1993), La paz de los sepulcros (1995) y El temperamento melancólico (1996). Además ha cultivado el ensayo con obras como La imaginación y el poder. Una historia intelectual de 1968 (1998) y La guerra y las palabras. Una historia del alzamiento zapatista. Sus libros más recientes son Mentiras contagiosas (Premio Mazatlán 2008) y El jardín devastado. En junio de 2009 ha recibido el II Premio de Ensayo Debate-Casa de América de 2009 por su libro El insomnio de Bolívar. Cuatro consideraciones intempestivas sobre América Latina en el Siglo XXI.





























“…se puede avanzar en muchos sentidos cuando hay gobiernos responsables, cuando la sociedad verdaderamente se implica y está dispuesta tanto a la construcción de instituciones más transparentes y sólidas como a una vigilancia efectiva y clara de la actuación de sus gobernantes”.
Magnífico la visión de Volpi en cuanto al diagnóstico situacional de latinonamérica, sin embargo su tibio pesimismono respecto a la integración de la región no la comparto porque, además agrego que no basta el diagnóstco, pues creo que ha llegado el tiempo de proponer soluciones a esa problemática que deben liderar los políticos y gobernantes a partir de investigaciones y recomendaciones de profundas investigaciones com la de Golpi y muchos investigadores quienes apuestan por una América única y solidaria enfretándose a los desafios del futuro con un rol protágónioc, pero para que ello suceda me atrevo a plantear ciertos caminos a seguir de acuerdo a las investigaciones realizadas en pro de una nueva latinoamérica, recuerden que no son mis ideas sino, algunas conclusiones de investigaciones desarrolladas.
- Construir una democracia institucional.
- Acortar la brecha entre ricos y pobres en la región.
- Libre desplazamiento de los habitantes a lo largo y ancho de la región basta con su Documento de idnetidad.
- Impulsar el uso de una moneda única en la ragión.
- Revalorar a la humanidad, donde todos los hombre y mujeres de la región tengan las misma s oprtunidades de desarrollo.
- Impulsar una Unión latinoamricana que compartan economías similares.
- A nivel regional desarrollo de tecnologias de última generación y transferirla.
- Leyes y tribunales similares para toda la región.
- Elevar la calidad de vida en la región.
- Fortalecer y desarrollar los objetivos de desarrollo que planeta la ONU.
- Nivelación de la educación y titulaciones donde no se requiera revalidar lo grados académicos.
- Construir una alianza o bloque continental.
Es tiempo de hacerlo, quizás mañana sea tarde.
http://www.ultimasnoticias.com.ve/capriles/cadena-global/detalle.aspx?id...
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