Las infecciones por micoplasmas son enfermedades de transmisión sexual de conocimiento reciente, cuyo agente etiológico fue aislado por primera vez en un ser humano en la década de los treinta del pasado siglo XX.
Son responsables de gran cantidad de infecciones urinarias y genitales tanto en hombres como en mujeres (otras especies afectan a enfermedades respiratorias y otras).
Hay diversas especies de micoplasmas, que afectan al tracto urogenital, pero principalmente se conocen dos especies que, con gran frecuencia, producen infecciones sexuales (uretritis, bartholinitis, vaginitis, y enfermedad pélvica inflamatoria, entre otras). Estas especies son Micoplasma hominis y Ureaplasma
Son causa asimismo de infecciones puerperales, abortos de repetición, y esterilidad.
El semen de los varones afectados contienen micoplasmas adheridos a la cola del espermatozoide; el hombre por lo tanto actúa como reservorio, verificándose el contagio en las relaciones sexuales, en las que el micoplasma asciende por el tracto genital femenino.
Según el profesor Botella, las infecciones por micoplasma son las más contagiosas, aunque no sean las más graves ni las más patógenas.
Clínica:
La clínica es muy inespecífica, y se sospecha por los síntomas, que en el hombre afectan a la uretra, el epidídimio, la próstata y los testículos, produciendo lesiones que comprometen la fertilidad. Es frecuente la uretritis no gonocócida.
En la mujer es causa de infecciones bajas y altas.
Entre las primeras las más frecuentes son vaginitis, cervicitis, bartholinitis y uretritis, y entre las segundas, además de endometritis, (afección del endometrio) lo que se produce con más frecuencia es una salpingitis (infección en las trompas de Falopio), que puede ser causa de esterilidad, bien por la obstrucción de las trompas, bien por la alteración del epitelio de éstas.
Diagnóstico:
Clínicamente no se puede diagnosticar con seguridad una infección por micoplasma, por lo que hay que recurrir a pruebas de laboratorio, mediante cultivo de secreciones (vaginales, uretrales, etc.)
Tratamiento:
El tratamiento de elección es la Doxicilina, 100 mg. Por vía oral durante 7 días, o bien Azitromicina, 1 gr. En dosis única por vía oral.
Otra alternativa pueden ser la Erotromicina 500 mg. cada 6 horas, durante 7 días por vía oral.
Prevención:
Como toda enfermedad de transmisión sexual la única vía posible preventiva, sigue siendo el preservativo. Para que este sea usado con eficacia, sin culpas ni temores, es necesaria la educación sexual de los jóvenes, la información a la población por parte de las autoridades sanitarias, y la accesibilidad a los instrumentos de diagnostico y tratamiento, imprescindibles para prevenir esta y otras enfermedades de contagio sexual.
Las dos especies de ureaplasmas son también causa de uretritis no gonocócica en varones y han sido asociadas a prostatitis y casos de infertilidad. En mujeres, han sido aisladas en casos de cervicovaginitis, nacimientos prematuros, fiebre posparto y enfermedad inflamatoria pélvica.





























Enviar nuevo comentario