La Canciller alemana, Angela Merkel, anunció su intención de prolongar el funcionamiento de las centrales nucleares de su país.
Merkel dijo que la energía nuclear civil será utilizada "el tiempo que sea necesario" para "llegar a la era de las energías renovables" "Necesitamos fuerza nuclear y carbón como energía de transición. Sé que mucha gente es muy escéptica y crítica de la energía nuclear y tomo muy en serio esas preocupaciones", declaró la gobernante de la mayor economía de Europa. El acuerdo entre los democristianos de Merkel, CDU, y los liberales del FDP se extendió por más de doce horas de ardua discusión. El Ministro de Economía quería que la vida de las centrales atómicas se prolongase por dos décadas mientras que el de Medio Ambiente no quería más de ocho años suplementarios.
Promesas electorales
La coalición liberal conservadora debe cumplir la promesa electoral que hizo a los industriales alemanes: postergar la fecha del 2022 para cesar la industria nuclear fijada por el último Canciller socialdemócrata, Gerhard Schröder, que gobernó con el apoyo de Los Verdes. Con los nuevos plazos, el reactor nuclear más nuevo, el de Neckarwestheim 2, construido en 1988, dejaría de funcionar en el 2040, pero las fechas de cierre no son definitivas. El gobierno no fijó los plazos en años sino en la cantidad de electricidad producida por cada reactor. Con este sistema, los operadores podrían cerrar rápidamente las centrales nucleares antiguas y asignar a las más modernas las cuotas obtenidas de ese modo.
Otro asunto difícil fue el de las tasas a las empresas de electricidad, que debían aportar 2.300 millones de euros por año. Según el compromiso alcanzado, ese impuesto podría limitarse a solo seis años. Esa no será la única concesión de las cuatro mayores empresas alemanas: EON, RWE, EnBW y Vattenfall, deberán invertir 15.000 millones de euros en energías renovables. Además, Merkel afirmó que se invertirán "sumas considerables" en la seguridad, para así tranquilizar a la población, mayoritariamente hostil a las centrales nucleares y aún traumatizada por la catástrofe de Chernobyl, el 26 de abril de 1986. El pasado 24 de abril tuvo lugar una de las mayores protestas contra la energía nuclear en Alemania, cuando unas 120.000 personas formaron una cadena humana de 120 kilómetros de largo, uniendo las centrales nucleares de Brunsbüttel y Geesthacht.
Las organizaciones ecologistas, actualmente muy populares, han convocado una manifestación en Berlín para el 18 de septiembre. Asimismo, Merkel deberá enfrentar una férrea oposición en el Parlamento y en los tribunales. A pesar de todo, las acciones de EON y RWE registraron las mayores alzas de la Bolsa de Francfort, algo que daría argumentos a los ecologistas, que acusan a la canciller de haberse vendido al lobby nuclear. El reproche no es gratuito, Merkel fue Ministra del Medio Ambiente durante el gobierno anterior.
Los ambientalistas también recibieron apoyo del extranjero: el Ministro de Medio Ambiente austríaco, Niki Berlakovich, criticó la decisión de Alemania de prologar la actividad de sus centrales nucleares. Berlakovich calificó de "decepcionante" la medida y estimó que representa "un fuerte golpe a la política de desarrollo de energías renovables". El ministro austríaco agregó que la energía atómica no puede ser una respuesta al cambio climático y una solución para reducir las emisiones de CO2".
Funcionamiento y residuos
Las centrales atómicas constan de un reactor donde se produce la reacción nuclear; un generador de vapor de agua; una turbina que mueve el generador para producir electricidad y un condensador, que enfría el vapor y lo transforma en agua nuevamente. Por ese motivo las centrales nucleares, que no emiten dióxido de carbono, están cercanas a ríos, lagos o el mar.
El combustible usado es radioactivo, en general uranio, y al consumirse deja residuos. Esa basura atómica es letal y puede tardar cientos de miles de años en perder su radioactividad.
En general, los residuos nucleares se almacenan en tanques con doble pared de acero y un recubrimiento de cemento de un metro de espesor. En otros casos la basura atómica se entierra con su funda original en pozos cercanos a las plantas nucleares. Pero esto no es una solución definitiva porque los residuos generan calor al descomponerse los átomos y los recipientes deben enfriarse constantemente con agua para evitar que todo se funda y haya una fuga. Quizá, para los estados, la mayor dificultad sea encontrar un lugar donde los pobladores permitan almacenar los desechos nucleares.
Dependencia de la energía nuclear
El gobierno de Merkel intentará cumplir sus promesas a los empresarios e intentará por todos los medios mantener funcionando las17 centrales nucleares, que generan el 30% de la electricidad que se consume en el país. En el Reino Unido, donde los reactores producen un 20% de la electricidad, el ex Primer Ministro Tony Blair puso nuevamente en la agenda política el asunto de la energía nuclear. Los británicos deben rediseñar su política energética para atender la creciente demanda y a la vez cumplir con los compromisos medioambientales.
Por su parte, Francia, uno de los mayores exportadores de energía de Europa, es el segundo productor mundial de electricidad a partir de la energía atómica. El 80% de la electricidad francesa proviene de sus 59 centrales nucleares y la generación de basura atómica se verá duplicada en el año 2030.
La mayor demanda de electricidad y la falta de recursos energéticos es la razón esgrimida en todos los países para mantener centrales nucleares viejas y construir nuevas. Mientras aumentan las preocupaciones de ecologistas y las dudas y preguntas de los expertos sobre los efectos que tendrá en el ambiente el uso de materiales atómicos, todos se cuestionan quién causa el déficit de energía cuando en los países que más consumen se constata una gran contaminación lumínica.





























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