En los próximos años se instalarán centenares de espejos en el Sahara, para convertir los rayos solares del desierto en energía limpia.
El holandés Paul van Son, director del ‘Desertec-project’ se prepara para esta enorme operación. Se trata de un proyecto cuyas dimensiones no tienen precedente, y su ejecución tendrá una duración de cuatro décadas. En una superficie de dos mil quinientos kilómetros cuadrados de desierto se instalarán paneles con los que, en el año 2050 se suministrará energía eléctrica limpia a todos los países del Sahara, y satisfacerá un 15 % de la demanda europea. Además, la iniciativa implica un refuerzo de las redes de alta tensión en el norte africano, y la instalación de conexiones de gran potencia, a través de Mar Mediterráneo, hacia el continente europeo.
Gigantescas inversiones
Un proyecto de tales dimensiones implica una inversión sin precedentes. Según las cifras que maneja el Deutsche Luft und Raumfart Institut, se trata de una suma de 400 mil millones de euros en los próximos 40 años, señala Paul van Son, jefe del proyecto. A su juicio, esta cifra equivale a los costos de producción energética obtenida con métodos convencionales.
Si bien en su país prácticamente no se le conoce, es una persona destacada en el mundo de la energía limpia. Tras sus estudios en la holandesa Universidad Tecnológica de Delft, el ingeniero electrotécnico ha trabajado en una serie de empresas y entidades en todo el mundo que se dedican a la producción y la distribución de energía. Durante los últimos seis años se ha desempeñado como director gerente de la rama alemana del gigante energético Essent. Desde hace unas semanas, es director del proyecto Desertec, con sede en la alemana Munich.
Beneficios
En los próximos tres años, Van Son deberá presentar un plan bien fundamentado para el proyecto, que permita a los inversores calcular los beneficios, ya que ninguno de ellos lo hace exclusivamente por respeto al entorno. Entre las grandes firmas europeas que participan figuran Siemens, DWE y el Banco Central Alemán (Deutsche Bank).
Van Son opina que las empresas participantes comprenden perfectamente que el futuro se encuentra en la energía sostenible y en la etapa de transición hacia este método de producción, por la cual atraviesa actualmente Europa. “Desde luego, las empresas ven en ese sector el reflejo de su propio futuro,” precisa.
Tecnología elemental
La eficacia de la tecnología que empleará Desertec ya está demostrada, luego no se trata de un experimento. Se instalarán turbinas eólicas y paneles solares, pero el núcleo de la producción consiste en energía solar térmica. Para este procedimiento, se emplean centenares de miles de espejos para concentrar los rayos solares en un solo punto. El vapor que se crea activa una turbina que produce energía. Se trata, entonces, de un principio elemental y de fácil mantenimiento.
Pero, lograr unanimidad entre los países del Sahara es un problema de solución algo más difícil. Libia y Argelia, por ejemplo, obtienen grandes beneficios de su producción petrolífera, y, en consecuencia, no mostrarán gran interés en la competencia proveniente de la generación de energía sostenible. Por su parte, para Túnez, Marruecos y Egipto, el proyecto constituye una excelente oportunidad, entre otras cosas gracias al enorme incremento de la mano de obra que surgirá.
Tarea titánica
Van Son viaja constantemente para promover y defender con entusiasmo el proyecto. “Uno de los principales desafíos,” comenta, “consiste en demostrar todas las posibilidades existentes a la población y los políticos locales, así como las ventajas que conlleva el proyecto para sus propios países. Se trata, a todas luces, de una tarea titánica, pues se trata de un área muy extensa, cuyas poblaciones tienen poca experiencia con este método de producción energética.
El entusiasta jefe del proyecto está plenamente convencido de que logrará su objetivo, pues, “por primera vez en la historia, las grandes industrias participan en tal medida en un proyecto de energía sostenible, ya que ven perspectivas de beneficios.” A su juicio, dentro de aproximadamente diez años Europa empezará a recibir energía proveniente del Sahara.





























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