Aceh, en la isla indonesia de Sumatra, fue el escenario de una de las más prolongadas guerras coloniales que luchó Holanda.
En esa conflagración, entre 1873 y 1942, cayeron muchos militares del Ejército Real de las Indias Holandesas. En el cementerio de Peutjut, en Banda Aceh, descansan los restos de unos 2200 militares, cuyas tumbas están bien cuidadas.
El cementerio militar holandés de Peutjut es un lugar histórico. Su nombre, que significa ‘joven soberano’, recuerda al hijo de un poderoso sultán del siglo XVII, Iskandar Muda. El sultán fue condenado a muerte y se encuentra sepultado en una colina en el mismo cementerio.
El Gobierno local de Aceh cuida permanentemente el campo santo, donde, además de soldados holandeses, también descansan los restos de militares de nacionalidad indonesia que sirvieron al Ejército holandés, provenientes de Java y Ambon, entre otros lugares.
Generales
Adeli Abdullah, encargado cultural en Aceh, señala que en Peutjut yacen enterrados dos generales holandeses, J.H.R. Köhler y Pieter Cornelius van Pel. El primero de ellos fue abatido el 14 de abril de 1823 frente a la Gran Mezquita, en Banda Aceh. Köhler comandaba la primera expedición holandesa a Aceh. Tras que sus hombres intentaron en vano repatriar sus restos, finalmente fue enterrado en Peutjut.
A la entrada del cementerio se leen estas frases: “Aquí yacen enterrados 2200 soldados. El Ejército Real de las Indias Holandesas pagó cara su presencia en Aceh”.
Donde no hay lugar para la venganza
El buen cuidado del cementerio, a pesar de la fiera resistencia de Aceh a la dominación colonial, es una muestra de la cultura local.
“Si algo nos caracteriza es que, después de su muerte, no odiamos a nuestros enemigos,” explica Adeli Abdullah, “y sólo somos enemigos mientras estamos vivos. Una vez muertos, todos somos iguales. El cuerpo del coronel Köhler había sido trasladado por sus soldados s Batavia, pero en 1954, el gobernador de Aceh pidió el embajador holandés en Yakarta que autorizara su regreso a Aceh. Esta petición causó gran sorpresa a los holandeses”.
A la vez, en Holanda se remodelaron las sepulturas de algunos embajadores de Aceh. El gobernador Muzakir viajó a Holanda y visitó la tumba de Tengku Syah Abdul Hamid, en la ciudad de Middelburgo. Tengku Syah fue embajador en 1610 y falleció en Holanda.
Generaciones futuras
El cementerio de Peutjoe, con una superficie algo mayor a las 3 hectáreas, es un monumento nacional indonesio. Su mantenimiento es financiado en gran parte por la Fundación Holandesa Fondo Peutjoe, cuyo objetivo es preservar este cementerio militar para las futuras generaciones.
El tsunami ocurrido hace 5 años destruyó un 80 por ciento del complejo. Desde entonces, la fundación ha trabajado sin descanso en las tareas de reconstrucción.
“Hemos logrado reparar cerca del 80 por ciento de los daños,” dice el presidente del Fondo Peutjut, Robert Jan Nix, “y entre tanto hemos reanudado la plantación de árboles, y reconstruido el arco del triunfo y las murallas derribadas. Estamos reconstruyendo las tumbas, con un registro de las inscripciones que quedaron legibles”.
Un administrador esmerado
El señor Ambri es administrador del cementerio desde hace 17 años. “Tengo una responsabilidad bastante grande,” comenta, “pues debo hacer la limpieza, cortar el pasto, etc. Lo hago a diario, para que el cementerio se vea bien. También reparo todo lo que se daña o rompe, pinto las rejas, en fin, hago de todo. Además me encargo del mantenimiento de las oficinas del cementerio y de las casas de los trabajadores”.





























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