En Shangai ha empezado el proceso contra cuatro trabajadores de la compañía minera británico-australiana, Río Tinto.
Los cuatro fueron arrestados en julio del año pasado durante negociaciones sobre contratos de hierro, que fracasaron más tarde. Estas personas han sido acusadas de cohecho y espionaje en fábricas, y pueden recibir penas de hasta 20 años de prisión. Tres de los sospechosos son chinos, y el cuarto tiene pasaporte australiano.
El escándalo provocó tensiones entre Canberra y Pekín. El gobierno australiano quiere más claridad sobre el desarrollo del proceso, pero el caso se llevará a cabo a puertas cerradas. El asunto es visto en gran medida en el extranjero como un barómetro del modo como China actúa con las empresas internacionales.

























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