Asumiendo que el embarazo es un periodo completo y continuado de aproximadamente 40 semanas (280 días o 10 meses lunares), vamos a dividirlo aquí en trimestres, ya que cada uno de ellos tiene unas características propias, y se observan importantes diferencias, tanto físicas como psíquicas, según se trate de uno u otro.
Desde el inicio del embarazo hasta las doce semanas, hablamos del primer trimestre, y es en ese periodo cuando algunos aspectos de los cambios hormonales, van a cobrar una gran relevancia. Estos cambios varían sobremanera de unas mujeres a otras, pero la gran mayoría presenta alguna de las siguientes molestias:
* -Discreto aumento de las mamas y su sensibilidad.
* -Nauseas y vómitos
* -Necesidad de dormir
* -Estreñimiento
* -Labilidad emocional
Estas molestias, más o menos acentuadas, tienen su origen en la alteración hormonal que supone la gravidez, y aunque normalmente no requieren tratamiento médico, unas normas preventivas, nos ayudaran a reducir estas molestias al mínimo, sin dejar por ello pasar por alto su alcance, ya que en algunos casos, puede tratarse del inicio de una complicación más seria.
Mamas: Durante el primer trimestre es normal un discreto aumento tanto en el tamaño, como en la sensibilidad de las mamas. No requiere mas cuidado que un buen sujetador y el conocimiento de que es un cambio fisiológico.
Nauseas y vómitos: Suelen ser matinales, y durante los primeros meses del embarazo es uno de los signos más frecuentes.
Su tratamiento consiste en comer algo sólido (Alguna galleta por ejemplo) antes de levantarse, ya que los líquidos provocan nauseas más fácilmente. Las comidas han de ser frecuentes y poco abundantes, y evitar bebidas gaseosas. Se ha señalado que junto al origen hormonal de los vómitos matutinos, existe un fuerte componente psicológico, por lo se revela de gran utilidad que el esposo o pareja de la gestante le lleve el desayuno a la cama. Es un remedio de la medicina clásica, puesto hoy en discusión, sin embargo se sigue aconsejando y los resultados son buenos.
Si los vómitos son persistentes, habrá que buscar orientación médica, y en todo caso deben ceder hacia el fin de las doce semanas de gestación. Si se prolongan pueden constituir un cuadro más serio por la deshidratación determinada por los vómitos.
Necesidad de dormir: Es un signo muy frecuente durante las primeras semanas. La gestante experimenta un imperioso deseo de dormir, debido a la acción de determinadas sustancias que relajan la musculatura en general. De algún modo el organismo "protege" el embarazo con el sueño, por lo que no debe ser motivo de preocupación, y por el contrario favorecer que la gestante duerma cuanto le apetezca.
Estreñimiento: No reviste más importancia, aunque debe evitarse en lo posible debido a las molestias que origina. Su tratamiento será el mismo que fuera del embarazo, es decir una dieta rica en fibras, abundancia de frutas y verduras, y aumentar la ingesta de líquidos.
Labilidad emocional: La más importante tarea de la gestante en estos primeros meses, es aceptar la realidad de su embarazo, y comprender sus implicaciones. Las molestias reseñadas, junto a sentimientos de inseguridad ante las nuevas responsabilidades, componen un cuadro de ambivalencia. Es muy común que la mujer experimente bruscos cambios de humor, acuda al llanto con suma facilidad, y muestre un carácter irritable. En estos momentos la atención se centra sobre si misma, ya que no hay evidencias tangibles del futuro bebé.
Por otra parte, en estas primeras semanas, y debido a emociones contradictorias, muchas mujeres afrontan una crisis de identidad. Sienten el constante temor de no ser "buenas madres", lo que con frecuencia les lleva a ocultar sus emociones y sentimientos, y ello a su vez puede redundar, en incomprensiones de la pareja.
Por último es importante no olvidar, tanto para su pareja, como para amigos y familiares que rodean a la gestante, que se enfrenta a grandes cambios, por lo que a muchas de ellas, y es comprensible, les molesta que les digan "Lo único que te pasa es que estás embarazada". Por supuesto, la futura madre también lo sabe. Es un hecho por el que pasa la gran mayoría de mujeres, pero ello no implica que para cada una su embarazo sea único e irrepetible.
*Rosario Cutillas:
Especialista en Ginecología y Obstetricia (Matrona) por la escuela de Santa Cristina de Madrid (Universidad Complutense).
Diplomada en Educación Maternal por la Escuela de Santa Cristina de Madrid (Univ. Complutense),
Diplomada en Neonatologia y Medicina Perinatal por la Escuela de Santa Cristina de Madrid (Univ. Complutense)
Monitora de educación sexual titulada por la Sociedad Sexológica de Madrid, España.




























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