Poco más de cinco millones de electores acudirán el domingo a las urnas en Bolivia, esta vez para elegir a sus autoridades regionales, municipales, autoridades indígenas y corregidores, dentro del proceso de construcción del nuevo Estado Plurinacional, que prevé aún más comicios hasta fin de año.
La Corte Electoral ha entregado ya 478 diferentes papeletas de votación para elegir a nueve gobernadores, 337 alcaldes, 144 legisladores departamentales, 1887 concejales ediles y un número menor de autoridades indígenas, subprefectos y corregidores. Pero, más allá de este nuevo juego electoral, se disputa la hegemonía de una visión indígena aimara del occidente sobre regiones del norte, este y sur boliviano.El presidente Evo Morales ha acompañado a todos los candidatos de su partido, el Movimiento Al Socialismo (MAS), durante la campaña electoral y, en algunos lugares, llegó a advertir que revisará las papeletas de votación para constatar que todas sean a favor del oficialismo en su empeño de alcanzar, esta vez, el 70 u 80 por ciento de la preferencia electoral. Desde distintas instancias del gobierno se ha desatado también una serie de amenazas de juicios políticos y otras maniobras para inhabilitar a los candidatos de la oposición.
El politólogo paceño Carlos Cordero tiene la siguiente perspectiva del acto electoral del próximo domingo, 4 de abril:
“El significado de estas elecciones es que se está terminando de configurar el mapa político del poder y se está cerrando un ciclo de alta conflictividad para entrar a una nueva etapa de construcción del Estado Plurinacional, el Estado autonómico.
Tendencias hegemónicas
La oposición política tiene una oportunidad en estas elecciones municipales y de gobernadores para equilibrar un poco las tendencias hegemónicas que está teniendo el Movimiento al Socialismo, y dependerá de la participación ciudadana, que es bastante probable que dé un giro a favor de la oposición política, dadas algunas acciones que han irritado a la ciudadanía y están generando un distanciamiento de quienes antes eran simpatizantes del presidente y del Movimiento al Socialismo, y ahora están como girando un poco hacia otros partidos políticos. Las elecciones municipales y de gobernadores bien podrían ser este punto de inflexión para girar un poco evitando así la concentración del poder”.
Las encuestas, algunas contradictorias entre sí, reflejan de todas maneras la existencia de un alto porcentaje de indecisos, un treinta por ciento que puede sorprender en el escrutinio final, y el crecimiento de una tendencia favorable a la oposición en detrimento del caudal con que espera contar el presidente Morales, como un nuevo aval a su gobierno, a su revolución democrática y cultural pero, fundamentalmente al proceso autonómico que está en juego con las elecciones de los nueve gobernadores.
Otras autonomías políticas
“Es cierto que dependiendo de los resultados electorales, las características de las autonomías, del proceso autonómico, de la construcción de las autonomías, va a tener una velocidad mayor o menor y unas características que puedan ser más afines a las visiones gubernamentales o que tengan un mayor apoyo por parte de las regiones. Es cierto que aquellas regiones donde existan autonomías políticas diferentes (a las) del Movimiento al Socialismo, las relaciones serán muy difíciles, muy tensas y también el proceso autonómico (pueda que) tenga dificultades; y es probable que allí donde haya armonía entre el gobierno nacional y las autoridades políticas, las autonomías vayan a un ritmo que le sea muchísimo más favorable al gobierno en término de asignaciones de recursos, competencias o de construcción del proceso autonómico.
Definición de relaciones
Por ello, las elecciones de abril son importantes, en cuanto van a definir las características de lo que será el Estado Plurinacional como las relaciones que van a existir al interior de la sociedad, las autoridades políticas de las regiones y los municipios. Se prevé que si hay un crecimiento de la oposición política, las condiciones de la gobernabilidad a futuro estarán bajo cuestión, y habrá en el país una baja gobernabilidad. Dependerá de la capacidad del gobierno de establecer espacios y mecanismos de diálogo para trabajar de manera conjunta por el desarrollo del país”.
Carlos Cordero considera también que la campaña electoral no orientó al ciudadano en cuanto a propuestas, planes y programas de desarrollo regional y municipal. Por lo demás, muchos de los candidatos debutan en la política y en la función pública, lo que constituye un factor de duda en el ciudadano. Pero, como dice el poema de Machado , se hace camino al andar… aunque los tropezones tengan altísimos costos económicos y sociales para un país que sigue siendo pobre.





























El artículo de Mabel Azcui es mediocre.
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