La industria ganadera holandesa se enfrenta nuevamente a un virus contagioso. Se trata del séptimo brote de una enfermedad del ganado en los últimos quince años.
El virus de Schmallenberg parece ser menos virulento y peligroso que otras erupciones de virus anteriores, sin embargo podría tener un fuerte impacto económico en la industria. Rusia, por ejemplo, ya ha prohibido la importación de ganado ovino y caprino de Holanda, y está considerando una prohibición de todos los productos derivados de la ganadería. Anualmente, Rusia importa de Holanda por valor de 30 millones de euros. La preocupación es que el ejemplo de Rusia se extienda a otros países.
Enfermedades del ganado en Holanda
1997 se detecta la enfermedad de “las vacas locas”.
1998 la fiebre porcina. 9 millones de cerdos eliminados.
2001 fiebre aftosa, 26 granjas infectadas. 250.000 vacas, ovejas y cabras eliminadas.
2003 Fiebre aviar. Una persona infectada muere a consecuencia. 30 millones de aves – pollos, gansos y pavos – eliminados.
2006 Lengua Azul. En 2007, 6.000 animales infectados en granjas bovinas y ovinas.
2007 Fiebre Q. Hacia 2009, más de 2000 personas infectadas en Holanda.
2011 El virus de Schmallenber.
En el ganado, el virus afecta principalmente la reproducción. Los animales infectados durante la gestación producen crías muertas en el parto o poco después. En granjas alemanas, un cuarto de todas las crías recién nacidas en establecimientos infectados nace con deformaciones.
La recuperación puede ser rápida si se aplica el tratamiento adecuado, dentro de la semana posterior de la infección. Sin embargo, si el virus ataca durante la gestación puede causar malformación congénita.
Jan Klomp es un criador de ganado ovino en la provincia de Zelanda, en el sur de Holanda. Uno de cada seis de sus corderos nació con malformaciones. “Sí, este es uno de los fallados… Es el más grande. Un cordero corpulento, lo que complica más la cosa. Normalmente es flexible, pero como la espina dorsal está deformada, no coopera para nada.”
Jan tiene que hacer un esfuerzo para extraer el cordero con malformación; la cría todavía respira cuando finalmente sale al exterior pero pocos minutos después está muerta. Jan comenta que todos estos corderos muertos le han hecho valorar aún más los que están en buena salud.
El virus de Schmallenberg recibe ese nombre por una localidad en el estado alemán de Renania del Norte-Westfalia, donde se descubrió la primera infección en noviembre pasado. A principios de diciembre, se encontraban animales infectados con este virus en granjas bovinas de Alemania, Holanda y Bélgica. Ahora se ha propagado a través del Canal de la Mancha y esta semana se confirmaron los primeros casos en el Reino Unido. Además de malformaciones congénitas en crías de ganado bovino, ovino y caprino, el virus puede causar diarrea, fiebre, apatía y reducción de la producción lechera en el ganado adulto.
Según se supone, el virus es propagado por unas moscas pequeñas que se alimentan de la sangre del ganado. Sin embargo, científicos holandeses también sospechan que los mosquitos también sean transmisores.
Hasta el momento, 72 granjas ovinas y 86 granjas bovinas han reportado malformaciones congénitas que responden a las características de la enfermedad. El vice-ministro de Agricultura holandés, Henk Bleker, solicitó con urgencia a todos los productores ganaderos de Holanda que registren los casos ante las autoridades.
Bleker intenta por todos los medios tranquilizar los ánimos de los granjeros holandeses así como de los países importadores de productos de la ganadería holandesa. Hasta el momento, sólo Rusia y México han anunciado una prohibición de las importaciones holandesas. Aún así, Bleker ha solicitado la intervención de la Comisión Europea para impedir lo que considera medidas producto de una reacción exagerada.
Bleker: “Si existen razones fundadas para impedir la importación, debemos mejorar nuestros productos en Holanda. Sin embargo, si no existen buenas razones, creo que debemos negociarlo con los rusos en el marco de la Comisión Europea.”
El productor holandés está preocupado por la percepción de una industria en problemas. Jan Klomp, criador de ganado ovino en Zelanda, está harto del ciclo de enfermedades. “Otra vez uno nuevo. Hemos tenido la enfermedad de la Lengua Azul, la fiebre Q… Puede que en dos o tres años vuelva a aparecer otro. Es un fastidio.”
Alexei Aleksenko, de la Autoridad Rusia de Seguridad Alimentaria, manifestó que Holanda tiene el plazo hasta finales de esta semana para demostrar que los productos derivados de la ganadería holandesa son seguros. Al vice-ministro Bleker le cae encima una enorme tarea.

























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