Se espera que este viernes arribe a Haití Jean Bertrand Aristide. El ex presidente haitiano regresa a su país en momentos críticos, en vísperas de unas elecciones presidenciales decisivas para el futuro de la nación.
Primero fue el retorno del ex dictador Jean Claude Duvalier, “Baby Doc”, y ahora el del ex presidente Jean Bertrand Aristide. Ambos sucesos se suman al inestable ambiente político y electoral marcado ya por otros varios elementos, como las denuncias de fraude que pesaron sobre la primera vuelta, y el fuerte impacto del terremoto, entre otros.
Carlos Malamud del Real Instituto El Cano explica el por qué de la expectativa por la llegada de Aristide: “Primero por la manera en que salió, segundo porque estuvo tanto tiempo fuera del país y en condiciones de cierta precariedad”
Malamud recuerda que mientras el antiguo dictador Juan Claude Duvalier tuvo un exilio dorado en Paris, las condiciones de vida de Aristide en Sudáfrica no eran comparables.
La trascendencia política de Aristide está muy arraigada en el pueblo haitiano, dice el investigador, y esto muy probablemente porque Aristide fue junto con René Preval uno de los únicos presidentes de la historia haitiana elegidos de forma democrática. Preval por lo menos terminó su mandato, pero Aristide fue sacado del gobierno en un golpe de estado en 1991 y posteriormente expulsado sin poder cumplir un segundo término en 1994.
Sobre si su presencia va a influir sobre la decisión de voto de los haitianos el próximo domingo, Malamud considera que no cambiaría mucho más la ya inestable situación política del país. Aristide ha dicho además que no tiene intenciones de participar políticamente en el país, lo que causa escepticismo entre ciertos sectores políticos haitianos
Los candidatos
Para esta segunda vuelta se ven enfrentados Mirlande Manigat, la esposa del ex presidente Leslie Manigat, de nivel académico y experiencia política, y el cantante Michel Martelly, popular entre los jóvenes y de escasa trayectoria política. En principio se atribuyen mayores posibilidades a Manigat pero, según Malamud, la fiabilidad de las encuestas en un país como Haití dificulta una clara visión de las tendencias.
“El ambiente ya se está calentando con denuncias sobre la posibilidad de que exista un nuevo fraude a la hora de conocer el resultado electoral”, sostiene el investigador, quien espera, en todo caso, que la presencia de observadores internacionales contribuyan en algo a la transparencia de los comicios.
Lenta reconstrucción
Entre tanto, la marcha de la reconstrucción tras el terremoto avanza de forma muy lenta. Esto debido también a la epidemia del cólera que ha ocasionado la reorientación de la ayuda que ya se estaba brindando.
Malamud indica además que los aportes prometidos por los gobiernos han sido menores de lo esperado y esto explicaría en buena medida por qué una parte importante de la población haitiana todavía sigue viviendo en condiciones sumamente precarias.
Esperanzas
El problema de fondo, indica Malamud, ha sido la ausencia de coordinación, justamente por esa falta de un gobierno estable y con liderazgo. En ese sentido, “la posibilidad de la llegada de un nuevo gobierno crearía –en función también de la legitimidad que tenga después de la elección- condiciones de gobernabilidad mayores. Esto favorecería un mayor y mejor flujo de la ayuda internacional”.
Y crearía al mismo tiempo las condiciones para que esta ayuda sea canalizada y coordinada de una manera más efectiva “de tal modo que la labor de las ONG y de los voluntarios y de las agencias internacionales presentes en Haití sea mucho más eficiente, y finalmente la reconstrucción del país pueda despegar de una manera seria y sustentable”.



























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