En la plaza de San Pedro, en Roma, el papa Benedicto XVI celebró la tradicional misa de Domingo de Pascua.
En su mensaje Urbe et Orbi el pontífice no mencionó los casos de abusos de menores en instituciones católicas, pero habló de “una conversión moral y espiritual”, necesaria para superar la profunda crisis en la que se encuentra la humanidad. Antes de la misa, el importante cardenal Angelo Sodano sí se refirió al tema de los abusos sexuales, diciendo que la Iglesia Católica no se dejará influenciar por lo que llamó “habladurías del momento”. La misa de Domingo de Pascua fue atendida por decenas de miles de fieles.

























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