El presidente Barack Obama, y no un disidente chino ni el primer ministro de Zimbabue, ha sido galardonado este año con el Premio Nobel de la Paz.
Escuche a Adolfo Pérez Esquivel, otro premio de la paz, en entrevista con Radio Nederland
La sorpresa fue evidente al darse a conocer que, por primera vez en diecinueve años, el más importante premio para la paz era adjudicado al mandatario estadounidense en funciones. Hasta hace pocos días, el disidente chino Hu Jia, y el primer ministro de Zimbabue, Tsvangirai, eran uno de los principales candidatos. Obama no figuraba entre ellos.
El premio le fue concedido por sus “extraordinarios esfuerzos “ por fortalecer la diplomacia internacional y la colaboración entre los pueblos, según comentó el presidente del Comité Nobel. Sus palabras son bastante vagas, lo cual es comprensible, ya que después de tan sólo nueve meses en la Casa Blanca, es poco lo que se puede mencionar en concreto.
Sin embargo, según el presidente del Comité, desde que Obama asumiera el cargo, la diplomacia ha desplazado en importancia a las armas, y el mundo concede valor a las palabras del mandatario.
Incompetente
A pesar de todo, las reacciones no son exclusivamente favorables. El controvertido régimen iraní manifiesta su esperanza de que Obama decida merecer el galardón y levante el embargo norteamericano en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas. Por su parte, una periodista china declaró no comprender que se adjudicara el premio a un presidente tan incompetente.
Testamento de Nobel
Sea como sea, según Jan Oberg, del Transational Foundation for Peace, con sede en Suecia, Obama no cumple con los tres criterios que Alfred Nobel formuló para merecer el premio de la paz.
Por lo general, opina Oberg, el premio se adjudica con el fin de apoyar un determinado proyecto, a personas que han iniciado algo útil o bello. Pero, en su testamento, Nobel dice claramente que su deseo es recompensar a personas que verdaderamente han logrado algo alguna meta.
A juicio del experto, la adjudicación ha sido dudosa desde hace años. Entre los ganadores figuran personas como Yasser Arafat y el ministro norteamericano de Exteriores, Henry Kissinger, quien es responsabilizado por muchos del golpe de Estado en Chile. El problema reside en que, al contrario de los otros Premios Nobel, el de la Paz no es adjudicado por expertos, sino por cinco antiguos parlamentarios noruegos. Pero, cuando se trata de la paz, todo mundo se cree experto, y es de temer que, en el futuro, el premio se adjudique predominantemente a políticos, y que integrantes de movimientos pacifistas de todo el mundo queden excluidos.
Nuevos criterios
Posiblemente, ha llegado la hora de establecer nuevos criterios, señala Oberg, criterios que se ajusten más a nuestros tiempos. Cabe, por ahora, preguntarse si la ola de crítica se convertirá en un verdadero lastre para Obama.





























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