Es la segunda vez que, después de muerto, el joven abogado guatemalteco Rodrigo Rosenberg estuvo a punto, en estos días, de acabar con la presidencia de Álvaro Colom.
Como consuelo, provocó la renuncia del jefe de la Comisión Internacional contra la Impunidad en Guatemala (CICIG), el jurista español Carlos Castresana. Al menos en la historia contemporánea, no existen antecedentes de un cadáver con semejante poder de desestabilización política.
El 10 de mayo del 2009 Rodrigo – según una investigación de la CICIG que contó con la participación de 300 funcionarios de 11 países y que requirió, entre otros esfuerzos, el análisis de 100 mil llamadas telefónicas y la intercepción de 14 teléfonos – logró su anhelado propósito de hacer parecer su suicidio como un asesinato. Y como pocos días antes grabó un video responsabilizando al mandatario, entre otros, si algo malo le ocurría, cuando éste se difundió masivamente – los enemigos de Colom se encargaron de ello -, la gente se volcó a las calles pidiendo el linchamiento político del presidente.
Si no hubiese sido por el trabajo y las conclusiones de la CICIG – como la mas insólita forma de vengar el asesinato de su amante y del padre de ésta*, un evidentemente desequilibrado Rosenberg planificó cuidadosamente su propio homicidio con la esperanza de que la culpa recayera especialmente en el presidente de la república – su increíble plan hubiese dado el resultado esperado. Claro, él no se hubiera enterado.
Un año después – siempre según la CICIG - el cadáver de Rodrigo ha vuelto a atacar. Esta vez para inducir a Castresana a presentar su renuncia ante el secretario general de la ONU y colocar nuevamente a Colom contra las cuerdas por el nombramiento de un Fiscal General acusado de haber llegado a ese puesto gracias a sus vínculos con uno de los cientos o miles de grupos mafiosos que operan en el país.
¿Cómo puede un muerto provocar algún tipo de crisis política, más aún una de las proporciones y virulencia que alcanzó ésta?
Dicen que en Guatemala todo es posible. Sobre todo porque el Estado no existe; la Justicia es una entelequia; la incompetencia y la corrupción permean todas las instituciones, a todos los niveles y en lugar de un gobierno caracterizado por su inoperancia y debilidad, el crimen organizado, principalmente el narcotráfico, controla el país.
En este contexto puede entenderse que dos primos de la primera esposa de Rosenberg, los hermanos Estuardo y Francisco Valdez Paiz – prófugos de la justicia – a quienes el suicida recurrió para que contrataran sicarios encargados de ejecutar a un inexistente extorsionador que lo acosaba – en realidad él mismo – hayan podido montar una operación con un triple propósito: desacreditar a Castresana y la CICIG (sus perseguidores); minar el proceso judicial en su contra y manipular la selección del nuevo Fiscal General para contar con un amigo o aliado al más alto nivel.
A la explicación y el aporte de pruebas – documentos y grabaciones de comunicaciones telefónicas - de estas tres líneas de acción dedicó Castresana su más reciente comparecencia ante los medios de prensa, nacionales y extranjeros.
El resultado: un intrincado organigrama de una pequeña porción del delito en Guatemala donde, con los hermanos Valdez Paiz a la cabeza, aparecen parientes encargados de encubrirlos, funcionarios y ex funcionarios, un ejecutivo de una de sus empresas (laboratorio Lanquetin) y un lobbista de prensa, militares y expertos en seguridad, abogados y unos cuantos malhechores de peso.
Pero la red no se agota allí, sino que alcanza picos sorprendentes: un magistrado suplente de la Corte de Constitucionalidad, un ex encargado de la seguridad presidencial, grupos de abogados dedicados al negocio de las adopciones ilegales y la defensa de narcotraficantes; nada menos que el presidente de la Corte Suprema de Justicia, los decanos de todas las Facultades de Derecho del país y el presidente del Colegio de Abogados – todos ellos integrantes de la Comisión de Postulación del nuevo Fiscal General. Y hasta el director de un noticiero de televisión que “en cumplimiento del apostolado del periodismo” se prestó para entrevistar en el extranjero a uno de los hermanos prófugos para someter a su consideración….un cuestionario elaborado por éste.
¿Cómo operó – en apretada sinopsis – toda esta organización cimentada en la osamenta de Rodrigo?
a) Interponiendo recurso tras recurso ante los tribunales para ganar tiempo.
b) Realizando tareas de espionaje e inteligencia para anticiparse a las acciones de los fiscales del Ministerio Publico próximos a la CICIG.
c) Contando con la complicidad – por acción u omisión – de los integrantes de la Comisión de Postulación del nuevo Fiscal General, quienes en 15 minutos – en dos sesiones sucesivas – seleccionaron a seis candidatos de un total de 29.
d) Investigando la vida privada de Castresana – un detalle de alto impacto en la sociedad guatemalteca – para ponerla en boca de los parroquianos de los bares y cafés y en la tertulias de los salones de belleza.
e) Festejando la nominación de Conrado Reyes (de la lista de seis candidatos) por parte del presidente de la República – que a esas alturas parecía no haberse enterado de todo el complot – como la de “un amigo, muy amigo”, como le comento exultante, por teléfono, un mafioso a otro.
f) Desplegando una campaña de desprestigio contra Castresana y la CICIG en varios frentes.
g) Y cuando, con la toma de posesión de Reyes, creyeron que habían triunfado, sacando de las sombras a un personaje famoso por haberse dedicado a espiar al presidente, siendo el responsable de su seguridad, quien apareció acompañado de dos capitanes – uno de ellos procesado por el robo más grande en la historia de Guatemala (U$S 9 millones) – para controlar el Ministerio Publico, despidiendo o trasladando a los desafectos y reemplazándolos por sus incondicionales.
Estos últimos pasos los precipitaron al abismo. La CICIG – pese a la renuncia de Castresana -, la embajada de Estados Unidos y las organizaciones de la sociedad civil, se movilizaron para empujarlos.
Pero, pese a que la Corte de Constitucionalidad desengavetó a destiempo uno de los cuatro recursos de amparo contra el procedimiento seguido por la Comisión de Postulación – nunca debatió a viva voz y a puertas abiertas la honorabilidad de los postulantes – para declarar nulo todo el proceso – incluyendo el nombramiento de Reyes - y comenzar de cero, el recuento de bajas es poco alentador.
La investidura presidencial ha quedado más debilitada que nunca.
En realidad, toda la institucionalidad de Guatemala está en cuestión.
* el autor se refiere aquí al asesinato del adinerado cliente de Rosenberg, Khalil Musa, y de su hija Marjorie, que era amante del abogado.





























Enviar nuevo comentario