Más de diez veces Holanda. Esa es la cantidad de terrenos que países pobres han vendido en 2009 a países ricos y a particulares. En la carrera por zonas agrícolas para la producción de alimentos y vegetales para combustibles biológicos los campesinos locales están empezando a pagar un alto precio. Arabia Saudita, China y Corea del Sur lideran la búsqueda de territorios fuera de sus propias fronteras.

No solamente las naciones ricas compran terreno sino también inversores particulares. Es así como el magnate de vestuario italiano Benetton, posee un millón de hectáreas de terreno en Argentina donde tiene una granja de ovejas. Los indígenas mapuches locales han sido expulsados violentamente de los terrenos de Benetton en la Patagonia. El conflicto es un ejemplo de un fenómeno conocido como “apropiación de tierras”.
Día Mundial de la Alimentación
El 16 de octubre, el Día Mundial de la Alimentación, se llama la atención acerca de la escasez mundial de comida. En la próxima cumbre de la organización para la agricultura y la alimentación de las Naciones Unidas, FAO, en Roma, uno de los principales temas será la apropiación de tierras específicamente en países en desarrollo. Hay que establecer reglas para la situación pero al mismo tiempo crece la convicción de que hay ventajas detrás de ese tipo de transacciones.
La FAO está especialmente preocupada de los derechos de la población local. “En situaciones en las se traspasan territorios por parte del gobierno a inversores, los campesinos locales tienen muy poco que decir”, dice Paul Munro-Faure, de la FAO. “Los habitantes locales no pueden reclamar sus derechos de propiedad, a pesar de que vive y trabajan en sus tierras desde que se tiene memoria.”
Ventajas
Sin embargo, la compra de tierras por parte de extranjeros no debe considerarse algo malo por definición, reconoce también la FAO, ya que los campesinos no son simplemente expropiados sino que se integran a una nueva producción, obtienen derechos de cosecha del nuevo dueño, conocimiento de técnicas agrícolas y dinero. Riquezas que antes no tenían.
Un inversor que se establece en una zona sin valor económico e instala una plantación que será utilizada para combustible biológico, está trayendo dinero al país, Es así como Tanzania obtuvo más de 14 millones de euros por un contrato para la plantación de jatrofas (la materia prima para el biodiesel).
Feudalismo
Pero los compradores extranjeros se hacen culpables con frecuencia de una “nueva forma de feudalismo”, según opina el líder libio Muhammar Kadhafi. Annelies Zoomers, profesora de Estudio de Desarrollo internacionales en la Universidad de Utrechts, puede entender el término: “Se compran tierras o se arriendan por un largo período por cualquier razón; tanto para agricultura como para instalar zonas turísticas para norteamericanos ricos. Incluso si un campesino local recibe una indemnización por la expropiación de sus tierras, esta es generalmente demasiado pequeña para comenzar de nuevo en otro lugar.”
La FAO está llevando a cabo difíciles negociaciones sobre un “código de conducta” al que las autoridades y los inversores se deben subordinar para evitar abusos. También en los países en desarrollo se ha iniciado lentamente una discusión acerca de la descontrolada adjudicación de tierras.
Se está prestando más atención que antes a los propios beneficios a largo plazo. Al fin y al cabo ambas partes tienen ventajas. No solamente los indios mapuches, los que hasta el día de hoy luchan contra Benetton y por un regreso a la Patagonia.





























Considero que la tierra es un bien social y esa es la razón por la cual no comparto su privatización y mucho menos su concentración en pocas manos que conlleva inexorablemente la formación de grandes latifundios.
Parece increíble en el año 2010 la aparición de rasgos neofeudales en el mundo.Es preocupante.
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