El hambre castiga a Guatemala. Para hacer frente a esta situación el presidente guatemalteco, Álvaro Colom, analiza la posibilidad de decretar el estado de calamidad pública.
La prolongada sequía sume en el hambre a unas 54 mil familias. La desnutrición ha dejado ya un saldo de 25 muertos.
Según las Naciones Unidas, en Guatemala el 49% de los niños menores de cinco años padece desnutrición crónica, uno de los índices más altos del mundo y el primero en América latina.

























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