Si el Príncipe Guillermo Alejandro asciende al trono, la monarquía constitucional deberá atravesar por un cambio radical. Así opina el historiador Lambert Giebels. El papel del monarca, tal como está establecido actualmente en la constitución, contradice los principios de la democracia parlamentaria.
Nina Eikens y marcel Decraene
Hoy es 30 de abril, día de la Reina. Este día podría ser el último que celebra la Reina Beatrix en calidad de monarca. Desde hace algún tiempo circulan rumores de que abdicaría del trono al cumplir los 70 años, el año próximo. En tal caso, el príncipe heredero, Guillermo Alejandro, se convertiría en el príncipe Guillermo IV, o el príncipe Guillermo Alejandro Primero.
Estabilidad
El príncipe Guillermo Alejandro no tiene todavía la más mínima idea del momento en que sucederá a su madre la Reina Beatrix. Así lo declaró el pasado fin de semana en un retrato televisivo sobre su vida, realizado por la televisión pública en ocasión de cumplir los cuarenta años. El príncipe heredero señaló que se está preparando para la función. El rol de un monarca, declaró el príncipe, es brindar continuidad y estabilidad.
"En primer lugar, el rol del monarca es naturalmente el de brindar continuidad y estabilidad. Por lo tanto, no se puede esperar que de repente aparezca una persona completamente diferente. Junto a Máxima, estoy ya intentando cumplir una función que tendrá continuidad."
Anti-democrático
El historiador Giebels aboga por una transformación de la monarquía. Actualmente, existe en Holanda una monarquía constitucional, es decir que el poder del monarca, en este caso la reina Beatrix, es establecido a través de la constitución. Giebels aspira a una modificación de este sistema:"Sí, porque en nuestro actual sistema de monarquía constitucional, el rey no sólo es jefe de estado, sino también jefe de gobierno, lo cual le permite participar en actividades políticas desde esa calidad de jefe de gobierno. Y eso contradice los principios de nuestra democracia parlamentaria, en la cual cada acto del gobierno debe ser justificado".
Un rey ceremonial
Lambert Giebels opina que se debería transformar la monarquía holandesa en una monarquía ceremonial. El rey seguiría siendo, en tal caso, cabeza del estado, pero se le retira su función como jefe de gobierno. El traspaso de la corona sería, según el historiador, un momento apropiado para efectuar este cambio. Pero, ¿no se convierte entonces el rey en un monarca con funciones puramente ceremoniales? Giebels considera que este es un error: Guillermo Alejandro podría continuar ejerciendo su actual función de asesor de Naciones Unidas en el terreno de la Administración del Agua, y su esposa Máxima puede proseguir sus actividades en el área del microcrédito. Giebels señala, además, una ventaja adicional: "Siendo rey ceremonial, no sería ya necesario que los ministros asuman la responsabilidad ministerial por sus actos, y entonces son ellos mismos los que deciden cuáles son los límites de lo que corresponde o no corresponde."
Más margen de movimiento
La responsabilidad ministerial, estipulada en la constitución holandesa, garantiza la inviolabilidad de la Corona. Eso significa que, por todo lo que el monarca haga o diga, el ministro directamente responsable puede ser convocado a rendir cuentas ante el parlamento.
El príncipe heredero Guillermo Alejandro piensa que, en su caso, tiene más margen de movimiento dentro de la responsabilidad ministerial que los miembros de la familia real de generaciones pasadas:"La responsabilidad ministerial no ha cambiado, pero las personas que la manejan son otras, y se han adaptado a los nuevos tiempos. Por eso creo que para mi generación es más fácil manejarse en el terreno de la responsabilidad ministerial. Y ganarse la confianza de los ministros que cargan con esa responsabilidad."
Pantalla de resonancia
Desde el fallecimiento de su padre, el príncipe Claus, Guillermo Alejandro se ha convertido cada vez más en una pantalla de resonancia para su madre, y por ello pudo seguir más de cerca las vicisitudes políticas en los últimos años, durante las formaciones de gabinete. En algunas ocasiones, Beatrix le expuso también algunas ideas para analizarlas juntos, según el relato de su hijo, el príncipe.
Retrato del principe
El príncipe heredero Guillermo Alejandro Claus George Ferdinand nació hace cuarenta años, en un 27 de abril. Era el primer nacimiento de un príncipe de Oranje en 116 años. El príncipe creció junto con sus hermanos Friso y Constantino en el castillo de Drakensteyn, enclavado en la región boscosa de Lage Vuursche. Cursó la carrera de historia en la universidad de Leiden, donde recibió el apodo de príncipe Pils ("pils" significa "cerveza" en holandés), porque prefería más pasar el tiempo en el bar que estudiar en su escritorio. En 1998, el príncipe ingresa como miembro del Comité Olímpico Internacional, y se dedica a la profesión de Administración del Agua. Hace cinco años contrajo matrimonio con la argentina Máxima Zorreguieta, con quien tuvo tres hijas: la princesa heredera Amalia, y las princesas Alexia y Ariane.





























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