La cumbre sobre el clima en Copenhague se halla en un punto muerto. Los países ricos y los países en vías de desarrollo mantienen posiciones diametralmente opuestas y los intentos para acercar posturas no han conducido a resultados positivos.
Dinamarca, país anfitrión, ha intentado romper el estancamiento con la negociación en grupos de trabajo más reducidos, sin embargo, el intento danés tampoco ha dado resultados. Entretanto, la canciller alemana, Angela Merkel, advierte del fracaso de la cumbre. Merkel considera los compromisos de los países ricos como insuficientes y define los planes estadounidenses como poco ambiciosos. Los EEUU quieren reducir la emisión de CO2 en un 4 por ciento con respecto a niveles de 1990. Merkel señala el riesgo de grave deterioro para el medio ambiente, si no se toman las medidas necesarias.
Por otro lado, China y EEUU todavía negocian entre bastidores. Si ambos países logran ponerse de acuerdo, aumentará la posibilidad de llegar a un convenio. También la llegada de los mandatarios mundiales podría romper el impase. El objetivo es que mañana viernes en Copenhague haya un acuerdo climático sobre la mesa.
Foto: Angela Merkel (EPA)

























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