No todas las italianas son rubias ni van con ropa ligera, aun cuando los espectáculos de la tele así lo sugieran. Muchas mujeres en toda Italia están cansadas de la permanente ola de chicas semi desnudas en la televisión y la publicidad. En su opinión es una forma descarada de alimentar el estilo machista del primer ministro, Silvio Berlusconi, y un retroceso para el país.
En palabras de Lorella Zanardo, realizadora de un documental sobre las mujeres en la televisión italiana, “asistimos a una proyección sin fin, de la mañana a la noche, de soft porno en las pantallas de televisión”. Según Zanardo, “la diferencia entre Italia y otros países europeos es que aquí los cuerpos de las mujeres son mostrados como objetos, sin que importe el programa que uno está viendo. Las mujeres son la verdadera oferta”.
"Il Corpo delle Donne" (El cuerpo de las mujeres) es un provocador montaje de programas de la televisión italiana en sus horas de mayor audiencia. El documental pone de relieve muchas preguntas sobre la sociedad italiana, en un momento en que los titulares siguen destacando los escándalos que relacionan a Berlusconi con jovencitas y prostitutas. La presentación de ex chicas guapas de programas televisivos (las “velinas”) como candidatas a cargos gubernamentales, causó fuertes reacciones, incluida una carta de un grupo de mujeres representativas de la sociedad italiana a los líderes del G20 pidiéndoles que boicotearan la cumbre convocada por Berlusconi, a comienzos de este verano.
Zanardo, que miró 400 horas de televisión para su proyecto, dice que quedó realmente impactada. “En uno de los shows, una joven fue literalmente colgada entre pedazos de carne seca. Solo vestía unos pantalones bombachos y le ponían sellos en el trasero como si fuera jamón prosciutto. Un espectáculo humillante”. En otra escena, un animador de un concurso se mofaba de una participante preguntándole “si no había dejado los senos en casa”.
Obsesión nacional
“Mirar ha sido siempre importante en Italia, pero ahora es una obsesión nacional”, dice Zanardo, cuando nos encontramos en el barrio de la moda en Milán. Cerca de nosotros, un grupo de chicas adolescentes parece corroborar sus palabras. Gloria, de 16 años, explica que para ella es indispensable verse bien. “Me toma por lo menos una hora arreglarme. Me levanto temprano para asegurarme que mi pelo y mi ropa estarán perfectos antes de salir de casa”.
“Mi amiga se demora dos horas en prepararse para salir a la escuela. Siempre tiene que ser el centro de la atención”, agrega Isabella, de 18 años: “en mi opinión es un poquito demasiado”, dice.
Algunos comentaristas conocidos han denunciado el daño que está causando Berlusconi a la imagen de Italia. El primer ministro está empeñado ahora en demandar a periódicos como La Repubblica, que no pertenecen a su imperio mediático, y que se han referido a sus escándalos sexuales y sus comentarios sobre las mujeres. En una entrevista en un periódico, la socióloga Chiara Volpato, de la Universidad de Milán, dijo que hoy en día existen dos Italias: “una que acepta la ideología de Berlusconi, y otra que la rechaza”.
Según Lorella Zanardo, para que la sociedad italiana salga adelante se debe poner coto a la podredumbre de la televisión. “Es por eso que decidí hacer esta película, como un llamado de atención. Estos programas son peligrosos porque las familias reciben un permanente flujo de soft porno a las 4 de la tarde de cualquier domingo”. Zanardo se refiere a los programas de entretenimiento en los cuales las cámaras recorren sin descanso los cuerpos de diferentes jovencitas.
Muchos italianos rechazan la fascinación que promueve la televisión por lo joven y hermoso. Katerina, una joven madre de Siena, señala que “incluso los políticos deben ser guapos, o los sacan de la pantalla”.
Su esposo, Marcos, no está de acuerdo con ella. “No creo que la imagen de las mujeres haya cambiado a causa de Berlusconi”. En su opinión, la fascinación por el glamour está presente en todas partes. “Miren al presidente Sarkozy, que se casó con Carla Bruni, una modelo. No se trata de Italia. Es una obsesión de los medios de comunicación”.
Para Lorella Zanardo, el problema tiene sus raíces en el machismo y las tradiciones italianas. “No es solamente el partido de Berlusconi. Los demás partidos tienen la misma actitud hacia las mujeres. Es un problema profundo en la sociedad italiana. Hemos perdido la habilidad de decir ¡basta!”.





























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