Los cartoneros emergieron en medio de las crisis económicas que afectaron sucesivamente a todas las capas de la sociedad argentina. Hoy es una fuerza laboral cuya principal actividad es reciclar lo desechado hasta convertirlo en algo útil. Muchos de ellos formaron hace tiempo una cooperativa: El Ceibo.
Por Cor Doeswijk y Patricia Karpovich
Es temprano en Buenos Aires, la luz apenas despunta y en los galpones de la cooperativa El Ceibo ya se está seleccionando la basura, separando los materiales, prensándolos y enfardándolos para su reciclado. Mientras tanto unos 50 “cartoneros” de la cooperativa recogen la basura que dejan los vecinos del barrio porteño de Palermo. La basura es un problema estructural e importante en la Ciudad de Buenos Aires.
Los vecinos aprendieron de los “promotores ambientales” a separar en origen el papel, cartón, vidrio, plástico, latas o ‘tergopol’. Cristina Lescano, coordinadora de la cooperativa El Ceibo, nos cuenta que este proyecto socioambiental nació en 1989, cuando muchos, como ella, perdieron el trabajo y pasaron a engrosar la larga lista de desempleados que recorría la ciudad revolviendo en las bolsas de basuras. Paradojas de la vida la exclusión de la otrora pujante clase trabajadora argentina los convirtió en recuperadores ecológicos o ‘cirujas’, el nombre popular que se da a quienes revuelven los cubos de basura en busca de desechos domésticos para su comercialización. Pero, la individualidad del trabajo, la falta de ingresos seguros, cobertura médica y la carencia de vivienda los llevó a unirse y dejar de ser trabajadores informales o marginales para integrar la cooperativa El Ceibo de cartoneros.
Entretanto los promotores ambientales recorren casa por casa instruyendo a los más de 2.500 vecinos sobre cómo tienen que separar sus residuos reciclables en bolsas provistas por El Ceibo y Greenpeace. A partir de ahí se acuerda qué día y a qué hora el recuperador pasará a retirar los residuos que serán llevados a un centro verde. Ese centro es un galpón enorme donde se clasifican los materiales reciclables, se efectúa el enfardado y el acopio para la posterior venta a la industria y donde los recicladores urbanos pueden trabajar en condiciones higiénicas y seguras. El Ceibo procesa 15 toneladas diarias de material reciclable.
La cooperativa El Ceibo no sólo recupera materiales sino también fomenta la cooperación con los vecinos, la articulación con las empresas e instituciones de la zona e incentiva la conciencia ambiental pero, sobre todo recupera la dignidad del trabajador.






























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