El pasado fin de semana, muchos musulmanes en Holanda recibieron a través de mensajes sms un llamamiento para boicotear dos supermercados alemanes, Aldi y Lidl. En páginas de la web en el mundo entero se exhorta a declarar un boicot a empresas norteamericanas. Otros empiezan a difundir teorías de conspiración sobre códigos de barras y banderas israelíes. Son las últimas expresiones de la furia internacional que ha suscitado el ataque israelí contra Gaza. Mientras dure la ofensiva, muchos musulmanes ejercen presión económica contra lo que ellos consideran como apoyo occidental a Israel.
Los foros de Internet y los mensajes telefónico de texto son las últimas armas que se utilizan en un movimiento de protesta mundial que ha comenzado en Europa con manifestaciones masivas en París, Madrid y otras ciudades.
El pasado sábado, musulmanes en Europa y Oriente Medio recibieron mensajes sms, exhortando a boicotear productos norteamericanos de McDonalds, Pepsi, Kentucky Fried Chicken, y de las cadenas de supermercados alemanas Aldi y Lidl, negocios que son muy populares entre inmigrantes norteafricanos en Europa.
Un mensaje que circulaba en Holanda sostenía que Aldi y Lidl donaban parte de sus beneficios a Israel. El mensaje en cadena, iniciado por un grupo de activistas, se extendió rápidamente entre la comunidad marroquí. Las dos empresas desmintieron inmediatamente el rumor con la esperanza de poder hacer disminuir las pérdidas. No se sabe si muchos clientes hicieron caso al mensaje, pero la empresa norteamericana de cafeterías, Starbucks, reconoció haber notado una disminución en las ventas como consecuencia del boicot.
No está claro quién inició la campaña, pero es apoyada por la página web del clérigo saudita, el jeque Awad al-Qarni, quien recientemente fue interrogado por la policía después de haber dirigido un llamamiento para perpetrar atentados contra israelíes en el mundo entero en respuesta a la ofensiva contra Gaza. En sitio web exhorta a los consumidores a evitar cualquier marca estadounidense, hasta que Israel interrumpa los ataques y vuelva a abrir los pasos fronterizos a Gaza.
"Si no puedes donar dinero para Gaza, deja al menos de comprar productos de estas marcas", decía uno de los correos en un foro de Internet. La productora de cigarrillos Philip Morris fue también calificada de un fiel partidario de Israel en un mensaje que decía: "dejar de fumar no solamente es bueno para tu salud, sino también para la salud de los palestinos".
Muchas de estas empresas ya fueron objeto de boicots anteriores en el mundo musulmán. McDonalds y Starbucks han sido objetivo varias veces, por ejemplo cuando Estados Unidos invadió a Iraq en el 2003.
Ahora, al igual que en el pasado, algunas empresas intentan parar los rumores. A través de su sitio web McDonalds desmiente toda información acerca de que estaría apoyando a Israel. En el mensaje señala que en el mundo árabe los sucursales de McDonalds son propiedad de árabes y hombres de negocios musulmanes.
A primera vista, el llamamiento a un boicot contra Aldi y Lidl parece extraño. Las dos empresas gozan de mucha popularidad entre los inmigrantes del Norte de África en Alemania y Holanda y en el pasado nunca han sido acusados de apoyar a Israel.
Lo que es cierto es que la canciller alemana, Angela Merkel, es una de las más fieles aliadas de Israel en los ataques contra Gaza. Es posible que el hecho de que las dos cadenas son propiedad alemana sea la única razón para ser blanco del boicot.
Sea como fuere, todo parece indicar que muchos musulmanes han hecho caso omiso del llamamiento.
Además de los llamamientos al boicot, en las páginas de Internet hay muchas teorías de conspiración contra Israel.
En un sitio web se sostiene que en la estructura de todos los sistemas operativos de Microsoft se oculta una bandera israelí. Otro sitio advierte acerca de que todos los productos de supermercado que contienen ciertos dígitos al principio del código de barras, tienen que ser boicoteados, porque el beneficio de su venta iría directamente a Israel.
Sin duda alguna estos sitios de la web gozan de mucha popularidad en períodos de conflictos como la actual guerra contra Gaza. No obstante, estos sitios web han existido siempre y sus autores están más bien motivados por la ideología que por la realidad.
Sin embargo, los actuales llamamientos son distintos. Van dirigidos contra el gran número de musulmanes que frecuenta McDonalds, compra en Aldi y toma café Starbucks cuando va de camino del trabajo a casa.
Son millones de clientes en el mundo entero los que consumen determinados productos sin asociarlos con política o con la guerra. De repente, sus elecciones son politizadas. Aunque estas campañas de boicot no influirán en el conflicto en Oriente Medio, son una expresión de la frustración de muchos sobre el ataque contra Gaza, que hasta el momento se ha cobrado más de 900 vidas.





























Enviar nuevo comentario