En las pasadas semanas se ha reabierto con fuerza, por diversos motivos, el debate sobre la despenalización de la interrupción voluntaria del embarazo (IVE) en diversos países de América Latina.
Debate que es antiguo en el continente pero que no ha experimentado apenas avances, teniendo como resultado que, al día de hoy, el aborto tan solo está permitido, y en ciertos supuestos muy concretos, en Cuba, México DF y, con aún más limitaciones, en Colombia. Por ello, el previsible anuncio por parte de Cristina Fernández de Kirchner sobre la posible despenalización de la IVE en Argentina, unido a las discusiones sobre este tema en el proceso electoral en Nicaragua, o ciertas propuestas legislativas en Colombia, han vuelto a poner sobre la mesa una cuestión a la que lo políticos de todos los colores miran en el continente con especial temor.
Al margen de los colores políticos
Bastaría recordar que el entonces presidente uruguayo Tabaré Vasquez – representante del teóricamente izquierdista Frente Amplio- vetó en el año 2008 una ley de despenalización que había sido aprobada por el Parlamento y que, según todas las encuestas, contaba con el apoyo del 60% de la población, o que el también autoproclamado izquierdista Daniel Ortega en Nicaragua restringiera la legislación en el año 2006, para comprobar que la cuestión supera con creces el espectro ideológico y político. Al contrario, tampoco en los países “bolivarianos” como Venezuela, Bolivia o Ecuador han avanzado las medidas despenalizadoras y las legislaciones siguen siendo de marcado cariz represivo. Qué no decir de Brasil, donde el anterior presidente Lula da Silva no enfrentó el tema y donde ahora su sucesora Dilma Rousseff no ha planteado hasta la fecha ninguna propuesta de avance. Y si esta es la realidad en los países con regímenes políticos aparentemente más progresistas, en el resto de países la realidad es la de la total prohibición, con medidas que, de facto, lo impiden incluso en algunos supuestos de casos de violación de menores de edad o de problemas sanitarios graves. En Colombia, a última hora y por una exigua mayoría se ha logrado impedir una reforma constitucional que hubiera modificado lo actualmente dispuesto de posibilidad de IVE en casos de problemas de salud para la madre, violación o riesgos graves para el feto.
Paradójicamente, todos los datos parecen confirmar que la cifra de abortos practicados en pésimas condiciones no deja de crecer y que los costes sanitarios de los mismos son enormes. La cifra de más de cuatro millones de abortos practicados anualmente en el continente según datos oficiales de la Organización Mundial de la Salud (OMS) debiera llamar a la reflexión.
Situando el debate para buscar soluciones
La discusión sobre el aborto es siempre una discusión trucada. Nadie defiende la IVE en todas las situaciones como si se tratara de un método anticonceptivo más. Al contrario, hablar de aborto supone el reconocimiento de que el resto de medidas de salud sexual y reproductiva o bien han fracasado, o bien ni tan siquiera han tenido la posibilidad de ser ejercidas. Cuando se escucha a los antiabortistas proponer sus medidas prohibicionistas sin abordar integralmente las cuestiones de salud sexual y reproductiva y negándose también a favorecer el uso de preservativos en los sectores especialmente vulnerables de la población (adolescentes y mujeres con muchos hijos, por ejemplo), se comprueba hasta qué punto la simple prohibición es hipócrita y poco real. Proponer la despenalización de la IVE en ciertos supuestos supone buscar salidas favorables para la salud física y mental de las mujeres, en circunstancias de las que muchas veces ellas no son responsables. Supone abrir vías de solución a situaciones que provocan y pueden provocar en el futuro enorme sufrimiento y condicionar la vida de quienes las padecen. Y para los que proponen la despenalización en ciertos casos o con leyes de plazos, este cambio legal debe venir acompañado de otras medidas que permitan la mejora de la salud sexual y reproductiva de la población. Es decir, aunque no se haga todavía en la mayor pare de los debates que tiene lugar en América Latina, el debate debe abordarse de modo global reconociendo que el problema es real y que deben buscarse salidas.
Estado, religión y creencias privadas
Es evidente que en el fondo de muchas de estas discusiones (o de la ausencia y el miedo para plantear el debate, lo cual es igual de significativo) está la enorme presión de la iglesia católica y de las iglesias evangélicas en el continente y su influencia en la población. Y en los políticos. Pero situar la cuestión de la IVE en ciertos casos como una discusión religiosa y, mucho menos, moral es otra hipocresía. El papel de los estados y de sus gobernantes es abordar los problemas y abrir posibilidades para que los ciudadanos, estos sí de acuerdo con sus creencias o convicciones, puedan decidir libremente. Ninguno de los estados de América Latina que estamos citando se define como un estado vinculado a una sola confesión religiosa, y la mayor parte como lo hacen como estados laicos con separación entre la Iglesia y el estado. Cosa que, de hecho, su práctica contradice.
*Francisco Rey Marcos es codirector del Instituto de Estudios sobre Conflictos y Acción Humanitaria.


























El pacto de SAN JOSE DE COSTA RICA reconoce el derecho a la vida desde la CONCEPCION. Por lo tanto si un país signatario del mismo llegase a despenalizar el aborto ese país estaría desconociendo lo firmado.
Lo sostengo desde la niñez, el aborto es el asesinato de un niño/a inocente e indefenso.Y no se puede estar en contra de la pena de muerte para un/a criminal si se apoya la muerte de un inocente.Existen sobradas pruebas médicas de que la vida comienza desde la concepción y esto se puede corroborar.
Los tratados internacionales son bastante matizados en la materia y la convencion de derechos humaos que anonymous cita varias veces lo es tambien:
Artículo 4. Derecho a la Vida
1. Toda persona tiene derecho a que se respete su vida. Este derecho estará protegido por la ley y, en general, a partir del momento de la concepción. Nadie puede ser privado de la vida arbitrariamente.
Cualquier jurista sabe que ese "en general" entre comas permite otras interpretaciones.
Por ello la interpretación que el o ella hace es discutible. Además el Convenio es del año 1969 y desde entonces el problema del aborto ha crecido y los enfoque hacia el mismo cambiado.
Solamente quien paas por una situación así sabe lo que es..
Muchos defienden el derecho a la vida...
No es preferible no traer un hijo al mundo si no lo vas a amar, si no vas a velar por él.
O qué acaso no es matarlo igual traerlo al mundo y dejarlo abandonado.
No apoyo el aborto sólo porque cometí un herror y no quiero la responsabilidad.
Pero si lo apoyo cuando sean casos de abusos sexuales, los que hayan sido denunciados de manera legal y ante las autoridades..
Nadie se hará responsable del daño sicológico que le estara causando una madre a su hijo no deseado.. Creen será ese bebé una persona feliz, o tendrá una infancia feliz...
No pensemos solo en esa vida que no existe sino hasta despues de cierto tiempo de vida (semanas)
La Biblia te dice no matarás, no has pensado que obligar a alguien a tener a alguien que no quiere también es otra forma de asesinato?
Hay algo que se lama "adopción", si el bebé no es deseado, al nacer se lo puede dar en adopción, muchas son las personas dispuestas a querelo. Un niño no es un mueble que por no querlo lo tiramos. No es un objeto.
Y te informo que esa vida existe desde el momento de la fecundación(unión del esperma con el óvulo]), el que no este copletamente desarrolada no lo hace algo sin importancia o inexistente.
Además, te aseguro que el que más pierde en esto es el bebé, no la madre, por que se le niega el derecho a nacer. El no puede decidir sobre su propio cuerpo.
En el caso de abusos, puede que sea relamente justificable...pero no por ser irresponsables.
Termino mi comentario con una sola frace: Prefiero pasar 9 meses gestando a un bebé no deseado, qué toda una vida viviendo con el peso de saber que permití un homicido.
Por favor leer el Capitulo II articulo 4
http://www.oas.org/juridico/spanish/tratados/b-32.html
Mil gracias
Las convicciones religiosas son respetables pero no pueden ser la base de la decisión política en países democráticos. La interrupción del embarazo en ciertas condiciones, además, defiende la vida digna y la libertad de las mujeres. Nadie defiende como dice Rey el aborto en cualquier caso sino en algunos. Y una cosa curiosa, los mismos que están contra el aborto están a favor de la pena de muerte.
http://www.oas.org/juridico/spanish/tratados/b-32.html
http://www.oas.org/juridico/spanish/tratados/b-32.html
Amigo español por favor leer el capitulo II articulo 4 mil gracias
M i posición y la de muchísima gente anónima es por la vida desde la concepción.El drecho humano primero y prioritario es la vida y en igual escalón la integridad física y mental.en el planeta no sobra gente sino injusticias y no hay ni habrá jamás una injusticia mayor que privar de la vida a un/a niño/a inocente e inerme.el aborto y el hambre claman a DIOS.Algún día se derrumbará el imperio de la muerte.
Tienes toda la razon segun esto : http://www.oas.org/juridico/spanish/tratados/b-32.html
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