EE.UU. desató la ira de Turquía, aliado de la OTAN, porque un comité de la Cámara de Representantes norteamericana aprobó una resolución en la que describe como genocidio la persecución turca de la población armenia durante la Primera Guerra Mundial, cuestión especialmente sensible en Turquía.
Ankara reconoce efectivamente que cientos de miles de armenios murieron, pero que no fueron asesinados de forma planificada y sistemática. Desde hace años, armenios y muchos historiadores reconocen que hubo genocidio. Enfurecido por la aprobación de la resolución norteamericana, el Gobierno turco llamó a consultas a su embajador en Washington. Para EE.UU. Turquía es una región de importante interés estratégico, entre otros, para la lucha en Afganistán.

























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