El presidente norteamericano, Barack Obama, debe abrir una investigación judicial sobre su predecesor, George Bush.
Así lo afirma en un informe Human Rights Watch. La organización de defensa de los derechos humanos asegura que existen pruebas abrumadoras de las torturas y crímenes de guerra cometidos durante el gobierno de Bush. Habría que ver qué posibilidades existen de que se llegue a una investigación semejante.Según Boris Dittrich, de Human Rights Watch, la investigación debería orientarse principalmente al método de tortura conocido como “waterboarding” (el submarino, una técnica de inmersión durante el interrogatorio). Y debería investigar el uso de cárceles secretas por parte de la CIA así como el traslado de prisioneros a países como Siria y Egipto donde corrían el riesgo de ser sometidos a torturas.
No sólo Bush sino también su vice-presidente, Dick Cheney, el ministro de Defensa Donald Rumsfeld y el director de la CIA, George Tenet, habrían dado su aprobación a estas prácticas. Según la organización norteamericana de derechos humanos, inclusive el Congreso de Estados Unidos es responsable por autorizar la violación de los derechos humanos. La organización señala que, en virtud de la Convención contra la Tortura, Estados Unidos está obligado a abrir una causa penal.
Dos varas
El ex parlamentario holandés Boris Dittrich reconoce que, en términos políticos, montar una investigación semejante será una ardua tarea, pero en su opinión, a Estados Unidos no le queda otra opción:
“Si en algún país del mundo, como Sri Lanka o Birmania, se cometen graves violaciones de los derechos humanos, el presidente Obama afirma que hay abrir una investigación independiente. Pero no se puede medir con dos varas haciendo la vista gorda cuando se trata de Estados Unidos. Eso le quita toda la credibilidad a la posición de ese país.”
Si Estados Unidos no está dispuesto a proceder judicialmente contra el ex presidente Bush y los miembros de su gobierno, queda la posibilidad de que lo hagan los demás países firmantes de la Convención contra la Tortura. Sin embargo, según el catedrático de Derecho Internacional, Willem van Genugten, la probabilidad de que se llegue a una investigación penal es prácticamente nula. ‘Tanto dentro como fuera de Estados Unidos se piensa que, si bien Bush ha cometido errores, su acción estuvo dirigida contra el terrorismo.’
Señal
El catedrático reconoce sin embargo la importancia del informe de Human Rights Watch:
‘Durante décadas se creyó que los líderes de gobierno en el pasado tenían toda la libertad de acción en aras de la supervivencia del estado. Pero, mientras tanto, eso ya no está permitido. Con el tiempo, ese concepto de inmunidad del Estado se ha ido flexibilizando, tal como lo han podido experimentar líderes como Milosevich (ex presidente de Serbia y Yugoslavia, red.). De igual manera, con el informe se envía una señal hacia el ex presidente norteamericano. Incluso esa persona, ese funcionario, ya no tiene vía libre para todo.’
Investigaciones como las mencionadas son útiles también, según el catedrático holandés, porque estimulan el debate sobre la cuestión de lo que es admisible y lo que no lo es. Un proceso lento, reconoce Van Genugten: “Se lo suele llamar ‘la Procesión de Ecthernac’: dos pasos adelante y uno atrás. A veces tres pasos hacia atrás y otra vez dos adelante. Pequeños pasos. Pero, comparándolo con el período post-bélico, hace unos cincuenta o sesenta años, se puede constatar que se ha ganado mucho terreno en materia de sentido de las normas y también en el terreno práctico.”

























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