El presidente Obama no logra acallar las voces de protesta contra sus planes para reformar el costoso, ineficiente e injusto sistema de salud pública estadounidense.
Siguen cobrando intensidad las protestas contra los planes del presidente Barack Obama para reformar el sistema de salud pública en Estados Unidos. Entre otras cosas, se le reprocha al presidente Obama proponer la creación de comisiones que decidan sobre vida y muerte de los ancianos. Ayer martes, el mandatario estadounidense organizó una reunión para defender sus propuestas.
Rusia o Alemania nazi
Los opositores a los planes de Obama recurren a todo medio para combatirlos, incluso al movimiento nazi alemán, y algunos manifestantes llevan fotos del Presidente, a las que se ha provisto del bigote de Adolf Hitler. Por su parte, el presentador de radio Rush Limbaugh encuentra gran similitud entre el logotipo de la iniciativa presidencial y la cruz esvástica nazi. En su programa diario, el presentador agita los ánimos de millones de escuchas contra “la conspiración izquierdista” y acusa al presidente de querer imponer in sistema socialista de salud. Además, cuando no se establecen comparaciones con la Alemania nazi, lo hacen con Rusia, y se advierte que su país se está convirtiendo en un Estado socialista.
Mientras el Congreso se encuentra en receso, muchos legisladores organizan en sus propios distritos reuniones en las que intercambian opiniones con los electores sobre las reformas en el sector de la salud pública, el cual, en comparación con el de la mayoría de los demás países occidentales es demasiado costoso, ineficiente e injusto. En particular los diputados demócratas son frecuente blanco de ataques.
Ira orquestada
Sea como sea, la ira popular aún no se ha generalizado, y algunos representantes demócratas comentan que la sensacionalista protesta popular expresada sobre todo en canales de televisión y en YouTube, es orquestada, en particular por cadenas de hospitales, firmas de la industria farmacéutica, aseguradoras y que defensores del pensamiento republicano, como Rush Limbaugh, se encargan de organizarla.
Nadie menos que la populista Sarah Palin fue quien echó leña al fuego, al reiterar que el presidente Obama desea crear “comisiones de la muerte’” encargadas de decidir si un anciano puede seguir viviendo o debe morir, o si se debe poner fin a la vida del hijo de Palin, quien sufre el síndrome de Down, o mongolismo.
Campaña
Por su parte, el presidente Obama rechaza decididamente las imputaciones. En una reunión organizada para defender su iniciativa ante el rechazo a las reformas, el mandatario estadounidense se manifestó convencido de que, con una campaña de carácter personal, logrará obtener suficiente apoyo para sus propuestas orientadas a ofrecer seguro contra gastos por enfermedad a toda la población.
En propias palabras del Presidente, “si logramos crear un sistema que nos brinde cierta seguridad, vale la pena intentarlo, y ésta es la mejor oportunidad que tenemos para hacerlo. Pero, para alcanzarlo, debemos estar unidos, y estoy convencido de que lo lograremos, pero para eso necesito vuestra ayuda.”
Sin embargo, cuanto más se prolonga el debate nacional, más incierto parece que el Congreso apruebe una verdadera reforma del sistema norteamericano de salud pública.





























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