La administración estadounidense quiere un claro pronunciamiento de Israel respecto a su compromiso en el proceso de paz con los palestinos.
A la espera de una respuesta, el mediador norteamericano George Mitchell permanecerá en su país. Washington no oculta su indignación por los nuevos planes de construcción israelíes en Jerusalén Este. Ese controvertido proyecto interfiere seriamente en las deliberaciones de paz. El primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, dio a conocer ayer que los planes siguen adelante, con lo cual hace caso omiso a las amenazas de Estados Unidos que advirtió a Israel que está poniendo en peligro las relaciones con Washington si construye las 1.600 viviendas.
Desde la anexión, en 1967, de gran parte del sector árabe de Jerusalén Este se ha estado construyendo, indicó Netanyahu, por lo que no ve razón alguna para suspender la edificación.

























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