Desde el 17 de septiembre el corazón financiero de Nueva York está ocupado por varios centenares de ciudadanos descontentos. Se inspiran en la Primavera Árabe y en el 15M español, utilizan las redes sociales para darse a conocer y tratan de unificar sus voces en grupos de trabajo.
El pasado fin de semana más de 700 fueron detenidos, algunos violentamente. Esa intervención policial tan polémica les brindó a los manifestantes la atención mediática que buscaban.
Es un parque pequeño encajado entre rascacielos, a pocos metros de la Zona Cero, entre las calles laberínticas que conforman el bajo Manhattan. El Parque Zucatti, antes Parque de la Libertad, se convirtió hace dos semanas en una mezcla de hogar, centro de operaciones y espacio de encuentro entre ciudadanos. Varios centenares duermen allí en tiendas de campaña improvisadas, desde el primer día. Otros se fueron marchando y llegaron nuevos ocupantes. Mucha rotación, asambleas cada día, y grupos de trabajo que abordan temas desde la sanidad a la inmigración pasando por los impuestos.
En el fondo, una idea: cambiar la sociedad.
"Lo bueno de acá es que hay muchas personas que de verdad creen en cambiar las cosas", opina Leandra. Tiene 17 años, es peruana y estudia en un instituto de economía a pocos bloques de la plaza. Hace dos semanas vio la convocatoria del movimiento en Twitter y no se lo pensó: desde entonces no pisó las clases, como muchos otros estudiantes. Pero tampoco paró de trabajar, explica. Se encarga de coordinar las marchas. A veces resulta frustrante porque tienen que ponerse de acuerdo, explica, y las negociaciones se eternizan. No hay portavoz ni jefe ni protocolos. Pero tampoco los quieren.
"Aquí somos como un pueblo, hay mucha gente, ¿cómo vamos a tener una sola voz?, asegura Pete, tatuador de 36 años. "Nuestras reclamaciones tienen un sentido general".
Los ocupantes de Wall Street se defienden de quienes los acusan de inconsistentes: no hace falta saber cómo funciona un hedge fund, aseguran, para saber que la brecha entre pobres y ricos es cada vez mayor. Y que en su país se cometen injusticias. Cada uno cuenta las que padece. Pete, por ejemplo, tuvo un cáncer hace seis años y vio como ninguna compañía aseguradora le aceptaba. "No querían dármelo, tuve que luchar. Y después de mi tratamiento me echaron. Como tengo una condición preexistente, un seguro médico me cuesta más de la mitad de lo que gano, así que no tengo".
Latinos, ausentes
Enfermos que necesitan seguir trabajando para tener un seguro médico, estudiantes arruinados para pagar el crédito de la universidad, familias expulsadas de sus hogares por no poder hacer frente a la hipoteca... Son realidades de Estados Unidos hoy. Realidades de millones de personas. Algunas se manifiestan; otras no, como es el caso de muchos latinos, explica Leandra. "Muchos son ilegales y tienen miedo de venir a manifestarse por si los arrestan y los deportan". Leandra cree, además, que el movimiento de ocupación de Wall Street está demasiado centrado en angloparlantes y se debería reforzar su comunicación en castellano.
Los pocos latinoamericanos que vemos en la concentración junto a Wall Street estos días o son estudiantes o tienen muy poco que perder. Como Robert, 26 años, nacido en Puerto Rico, y criado en Harlem. Lleva casi tres años viviendo en la calle. "Tengo mis cosas en la terminal del ferry y me paso el día ahí. Hay baños y nos tumbamos en las sillas de la sala de espera", dice. Son más de 30 personas sin hogar las que conviven, la mayoría jóvenes, explica Robert, que quiere cooperar en lo que pueda con los manifestantes. Aunque, aparte de su ropa, no tiene nada más.
Publicidad inesperada
El movimiento no puede ser más heterogéneo, pero desde el pasado fin de semana está consiguiendo una publicidad inesperada gracias a las más de 700 detenciones por parte de la policía y al comportamiento agresivo de algunos agentes. Medios de todo el mundo están hablando de los ocupantes de Wall Street como en su día lo hicieron de los egipcios en Tahrir o del movimiento 15M en España. ¿Hasta dónde llegarán?
"La gente simplemente tiene sentido de la justicia", explica Nassim, ciudadano de origen pakistaní. Tiene más de 50 años y llegó a la Gran Manzana en la década de los 60. Ya se manifestó contra la guerra de Vietnam, recuerda. "Hoy hay tanta gente pobre en Estados Unidos, tanta gente que se está empobreciendo, y son el 99 por ciento frente a los ricos, que suponen el 1 por ciento... La gente no piensa en lucha de clases, sólo en lo que es injusto y en acabar con ello. Y para eso estamos aquí".
No tienen intención de constituir un partido político, sólo de compartir y de dejarse oír. Para algunos la victoria llegó cuando consiguieron instalarse a pocos metros del símbolo del capitalismo neoyorkino. Para otros, lo más interesante está por venir.

























Lo reitero: El retorno de "Las Fresas de la Amargura". No sólo se repite el escenario, sino también los participantes... especialmente los que se mofan. Parece mentira, pero los hijos de Herodes y del Ku klux klan se parecen. Igual que hace 40 años, terminarán tragándose sus palabras y tendrán que fingir tolerancia cuando en verdad el racismo, la xenofobia y odio sin límites los carcome desde adentro ^_^
Estos son los indignados de Wall Street:
http://www.youtube.com/watch?v=VsK2WeO7VbQ&feature=youtu.beEstos quieren cambiar el mundo.
Uno grita y los demás repiten.
Progresismo de retardados mentales.
En la foto se ven ocho personas.
Eso es protsta.
A lo sumo la nota habla de centenares. En un país de 300 millones de habitantes, ¿qué representan?
Y eso de que están inspirados en la "primavera árabe" ... Si se llama "primavera" a los ataques salvajes a la embajada de Israel en El Cairo por turbas de fanaticos fundamentalistas, si se llama primavera o indignados a tales terroristas, que alguien me explique que inspiran de bueno ? Ese es el mundo progresista que sugieren algunos?
E rotundo fracaso del NEOLIBERALISMO que ya sucedió hace décadas en algunos países de América latina, recién está pasando en otros países del globo, solamente que con las experiencias vividas ya es negligencia de los actuales gobernantes repetir la misma historia.
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Deberían mirar los ejemplos de países que ya tocaron fondo por culpa del neoliberalismo obsoleto y cambiar las políticas monetarias neo liberales por otras más acordes a las necesidades de cada pueblo.
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A medida que vamos, el globo se está transformando en un tercer mundo general, en donde ya van desapareciendo las grandes potencias y el estado del bienestar que en estos países reinaba, en su lugar una casta de multimillonarios de los diferentes países que gobiernan y viven en excelentes condiciones, mientras la gran mayoría se debate en la pobreza cada vez en aumento.
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Culpa de todo esta hecatombe que estamos viviendo, lo tienen los mismos políticos y periodistas que claudicaron en su lucha y un día fueron incendiarios y que ahora terminaron de bomberos, apoyando el neoliberalismo, en desmedro del estado del bienestar que podía ser en este siglo XXI la meta del mundo civilizado.
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Lamentablemente la barbarie y el egoísmo de los que tienen el poder político y económico, se impuso y han destruido los modelos sociales que se estaba consiguiendo en décadas pasadas, desde luego con la ayuda de los medios de información cómplices de este “ nuevo orden global”
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Esperemos que los pueblos de América latina que han optado por desterrar el neoliberalismo, sean el ejemplo a seguir y sigan adelante en su lucha para mejorar el buen vivir de sus habitantes.
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! LA ESPERANZA NUCA MUERE!
El retorno de Las Fresas de la Amargura. Esperamos que la secuela rinda, al menos, los mismos frutos (si acaso no más), y que no termine de la forma trágica como finalizó el drama original.
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