En el Estado de Tennessee, Estados Unidos, un racista blanco fue condenado a 10 años de cárcel.
Los jueces lo declararon culpable de planear el asesinato del presidente Barack Obama, en 2008. El cómplice del condenado conocerá su sentencia dentro de poco. Los dos skinheads confesaron que habían elaborado un plan para matar a 100 personas de raza negra. Su viaje de la muerte, en un vehículo que llevaría como distintivo una cruz gamada, terminaría con el asesinato del presidente Obama.



















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