Algunos de los más de 12 millones de inmigrantes indocumentados que viven en Estados Unidos ya han decidido no participar en el censo que se realizará el próximo año.
Isabel C. Morales
La negativa está motivada por el temor a que las autoridades los encuentren y deporten. Además, piden a los hispanos que no rellenen los formularios del censo hasta que no tengan una reforma migratoria.
En los últimos años, algunos condados y ciudades estadounidenses han aprobado legislaciones en contra de los indocumentados, leyes que han suplido la postura del Gobierno federal y su posición frente a una reforma migratoria. El resultado de esta situación ha sembrado miedo y desconfianza entre la comunidad latina, razón por la que algunos dudan que el Censo pueda ser una solución y que realmente ayude a este grupo.
“El censo que se celebra en el 2010 será más difícil que en años anteriores. Hay un ambiente de temor que siempre se ha tenido, pero más ahora cuando se trata de cualquier forma o ejercicio en el que se requiere la participación de todos, incluyendo los indocumentados,” advirtió Anna Alicia Romero, directora del Fondo México-Americano para la Defensa Legal y Educación en Texas (MALDEF).
Hasta hace algunos días, se buscaba que el Congreso aprobara incluir una pregunta en el cuestionario del censo sobre el estado migratorio de la persona. Pese a que no fue aceptada, el solo hecho de que la propuesta llegó al Capitolio causó recelo y miedo dentro de los inmigrantes.
“Aunque esta enmienda ya pasó, todavía queda ese temor; es difícil asegurarle a la gente que no volverá a suceder, ni que tendremos un censo seguro, después de lo sucedido,” declaró Romero.
Según el Gobierno, los resultados del censo determinan el nivel de representación política y la cantidad de fondos que suministra el gobierno federal para educación, vivienda, salud, seguridad pública, transporte, y otros programas. Es por eso que, para identificar la población del país y planificar, cada 10 años se realiza un Censo nacional.
El cocinero Tilio Alemán, originario de El Salvador, vive desde hace 10 años en EE.UU., y aunque es residente legal, no está muy seguro de participar en el Censo, ya que, a su juicio, las cosas no cambiaran mucho. Sus compañeros de trabajo comparten su opinión.
“Mucha gente no habla, ha visto que la ley se ha puesto más dura contra los hispanos; la gente no tiene confianza, cree que es un juego político que solamente quieren utilizar un censo para ver cuántos hispanos hay y promulgar leyes más duras en esas áreas; ésa es la idea fundamental que tiene la gente”.
El boicot al censo a cambio de una reforma migratoria
El censo del 2010 tendrá que enfrentar el temor de los indocumentados a ser deportados. Además, deberá enfrentar el boicot al que organizaciones religiosas están llamando para que los hispanos no llenen la panilla de empadronamiento hasta que no tengan una reforma migratoria.
El boicot lo ha venido haciendo desde abril el reverendo Miguel Rivera, presidente de la Coalición Nacional Latina de Ministros y Líderes Cristianos (CONLAMIC), en Washington. Según él, ésta es la mejor manera de presionar al Gobierno de Barack Obama y al Congreso, para la legalización de millones.
Rivera invita a las más de 20.000 iglesias evangélicas que hay en el país, para que cada domingo insistan y les recuerden a los devotos que no participen.
“Le estoy pidiendo a nuestros hermanos inmigrantes indocumentados que no participen, a menos que haya una reforma migratoria. Es una razón de principio que, para nosotros, es muy importante,” enfatizó Rivera. “El Censo no distribuye fondos, lo que hace es que provee una estadística; tampoco protege los derechos civiles de nuestros hermanos, y de ahí se aprovechan los políticos oportunistas para crear leyes anti-inmigrantes”.
El conteo comienza en marzo
El formulario estaría llegando por correo a las casas en marzo de 2010, y debe retornarse antes del primero de abril. De no recibir respuesta, se realizarán visitas a las casas. Esta será la primera vez que el formulario se envíe en dos idiomas a 13 millones de viviendas.
Se estima que, desde el último censo, en el año 2000, la población latina puede haber aumentado hasta en un 30 por ciento. Teniendo en cuenta que el organismo federal calcula que en el censo anterior hubo un sub-cómputo del 3% de los hispanos.
La oficina del censo estima en 46.9 millones las personas de origen hispano residentes en Estados Unidos, la minoría étnica más grande del país. Los hispanos son el 15% de la población total de EE.UU.





























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