Lo último de lo último en EE.UU.: iDrugs. Músicas alucinógenas que se pueden descargar, por ejemplo, en el iPod, y que tendrían en el oyente los mismos efectos que un porro o una raya de coca.
Thijs Westerbeek van Eerten
La página web i-Doser, que vende las melodías, ha tenido un éxito descomunal entre los jóvenes. Llama la atención que a los padres y quienes combaten el consumo de drogas no les alivie que sus hijos se limiten a escuchar las etéreas músicas, en lugar de consumir peligrosas drogas. Las escuelas envían cartas alarmantes al respecto y, por ejemplo, la oficina antidrogas del Estado norteamericano de Oklahoma advierte que iDrugs podría llevar al uso de drogas auténticas.
Tonos binaurales
La característica de las melodías que se encuentran en i-Doser es que producen sonidos en diferentes frecuencias para ambos oídos, conocidos como tonos binaurales. Si se escuchan por mucho tiempo se puede efectivamente llegar a una forma de trance.
Al neurobiólogo Gerard Borst, del Centro Médico Erasmo, aún no le preocupa demasiado el fenómeno. Según él, no se trata del mismo efecto provocado por medios químicos, es decir drogas, que afectan directamente al llamado en neurología “sistema de recompensa cerebral”, que es un grupo de estructuras del cerebro que regula y controla el comportamiento induciendo efectos agradables. No hay una conexión directa entre los tonos binaurales y el “sistema de recompensa cerebral”.
A su juicio, es una patraña sostener que la música que i-Doser vende tiene el mismo efecto de la marihuana, la coca, el xtc o cualquier otra droga.
Transición
Pero, ¿puede iDrugs ser un primer paso para una transición a las drogas reales? Natalie Dekker, portavoz del Instituto Trimbos para la atención de adicciones, lo descarta.
“No creo que ese tipo de música pueda llevar al consumo rápido de drogas, pues para ello se necesitan procesos muy distintos. No creo que sea posible.”
Trance
Por otra parte, no es novedad que la gente pueda caer en trance escuchando determinada música. Incluso la sumos sacerdotes del oráculo de Delfos, en la antigua Grecia, caían en trance después de escuchar música monótona por horas. Las composiciones Philip Glass se hicieron famosas hace treinta años por sus efectos “hipnóticos”, y en los años noventa se hicieron sumamente famosos los CD’s “brainsession” (sesión mental), de los que se decía que podían influenciar la actividad del cerebro y modificar la conciencia.
Tensión
Lo único que se puede reprochar a una página web como i-Doser es que presenten las drogas como algo positivo, pues pretenden imitar lo mejor posible los efectos de las drogas.
“Están jugando un poco con la idea de cuán fascinantes pueden ser las drogas. Yo pienso que algunos jóvenes pueden sentirse atraídos con la idea. Y eso se ve también en otros medios, como las bebidas que podrían considerarse como drogas, o los “pirulís de hierba”, por ejemplo. En sí no tienen ningún efecto, pero producen una asociación con las drogas.”
Dekker no califica de peligroso a iDrugs, pero, según ella, pero nada justifica el exponer las drogas como algo positivo.





























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