Un creciente número de jóvenes holandeses se interna en clínicas de desintoxicación para librarse de la adicción a la droga recreativa GHB (gama-hidroxibutirato).
En un principio, la sustancia se consideraba relativamente inocua, pero en la actualidad se sabe que es una droga muy adictiva.
Jerry logró de una vez librarse de su adicción en una clínica. “Quería algo más de la vida, no sólo miseria”.
El número de personas que se presentan a clínicas con un problema de adicción al GHB está aumentando con rapidez. En 1997 se registraron cincuenta casos, y el año pasado la cifra ya había alcanzado los 200. Así se desprende de los datos de las clínicas de desintoxicación y del Instituto Trimbos, instancia encargada de la salud mental y los problemas de adicción. No se sabe con certeza cuántas personas en Holanda son adictas al GHB.
Holanda tiene desde hace poco dos lugares donde los adictos al GHB reciben asistencia para seguir una cura. Dejarla abruptamente no funciona, debido a los fuertes síntomas de abstinencia. Por tal razón, se interna a los adictos y se les va disminuyendo paulatinamente la dosis de GHB, hasta que el organismo pueda continuar sin ella. Este método de desintoxicación paso a paso se lleva a cabo en la ciudades de Leeuwaarden y Vught.
Éxito duradero
Muchas drogas recreativas gozan de una corta popularidad, pero el GHB está aquí para quedarse, afirma el Instituto Trimbos. Su popularidad entre los jóvenes se debe al módico precio y la fácil accesibilidad. Además, no es complicado fabricarla en casa, mezclando detergente de limpieza, alcohol etílico y desatascador de tuberías.
Otra ventaja del GHB es que no deja resaca. La droga se ingiere como una bebida. Es transparente, un poco espesa y de sabor salado. Un consumo demasiado rápido de la poción puede llevar a la pérdida del conocimiento.
Jerry de Vries*, de 22 años, es uno de los holandeses que se volvió adicto al GHB. Entró en contacto con la droga a través de un amigo. Comenzó con una pequeña dosis, pero rápidamente pasó a ingerir más, hasta no poder prescindir de ella:
“Es muy barata, aunque sí es muy peligrosa. Uno no sabe qué ni cuánto está bebiendo”, comenta Jerry. “Es fácil ingerir demasiado, y ahí te desmayas, para despertar horas después. En ese caso, todo depende de dónde estés. En casa, no pasa nada. Pero también me he despertado en el medio de la calle. Una vez que recobras el conocimiento, no sabes lo que te ha pasado.”
Angustiante
Jerry se internó en la clínica para adictos de Leeuwaarden, ya que no podía abandonar la droga por sí solo.
“No fui disminuyendo gradualmente, sino que paré de un golpe, lo que me llevó a tener un brote sicótico por dos días”, nos dice Jerry. “Estaba fuera de mí. Escuchaba sirenas todo el tiempo, y fui presa de la angustia. Quería otra cosa con mi vida, en lugar de tanta miseria. Por eso decidí internarme”.
Según Koop Hoekstra, director de la clínica en Leeuwaarden, el GHB ya era conocido en Holanda a mediados del siglo pasado. En ese entonces, se le utilizaba como anestésico en veterinaria. Su uso fue suspendido porque había problemas con la dosificación. En los años noventa la sustancia resurgió, esta vez como droga recreativa para los jóvenes. En un principio se creyó que el GHB no era tan nocivo, pero hoy día se sabe cuán adictivo realmente es.
“Hay casos de jóvenes que comenzaron a tener problemas al corazón, y algunos llegaron al paro cardiaco”, comenta Hoekstra. “Jóvenes con problemas respiratorios terminaron en la sala de cuidados intensivos del hospital. A los clientes en nuestra clínica les vamos quitando la adicción poco a poco. Algunos de ellos llegan a consumir la droga cada dos horas, y deben también hacerlo por la noche para evitar los síntomas de abstinencia.”
No es letal
Según Koop Hoekstra, el uso de GHB no es letal. Sí se han registrado varios casos de muerte en Holanda luego del uso de la droga, pero ésta había sido combinada con alcohol u otros estupefacientes.
*El nombre de Jerry de Vries es ficticio.





























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