J.Zepeda: Solicito una aclaración. Dicen ustedes que los estudios más recientes indican que son mucho más confiables que los medios tradicionales las organizaciones no gubernamentales. ¿Y por qué? Uno podría preguntarse, ¿Por qué tengo que creerle más a Greenpeace que es parte interesada, absolutamente parcial en este problema, no tiene ningún grado de objetividad, y siempre defenderá sólo un lado? Amnistía Internacional nunca van a tener una opinión objetiva, todo estará determinado para ella por el respeto a los Derechos Humanos.
Amanda Sans: Claro, pero es que ese es su mandato. Es decir, tú hablas por ejemplo de Greenpeace, y su mandato es la ecología. En Amnistía serán los Derechos Humanos. En nuestro caso son las poblaciones más vulnerables. Yo creo que en ese sentido aunque tengamos un mandato muy específico, eso no nos convierte en entidades dependientes. O sea, ¡sí!, por supuesto que tomamos partido, pero a la hora de trabajar en el terreno, te pongo el ejemplo de Médicos sin Fronteras, nosotros nos definimos como una organización independiente, imparcial y neutral. Y por supuesto que estamos tomando partido por las poblaciones que están sufriendo, pero intentamos no perder ni la objetividad ni la imparcialidad. Porque, a veces las propias poblaciones a las que asistimos están aprovechándose de la ayuda humanitaria, la están desviando y la están utilizando, que es lo que pasó por ejemplo en Goma durante la crisis de Ruanda, cuando los campos de refugiados que Médicos sin Fronteras tenía allí, estaban sirviendo para entrenar militarmente a los propios autores del genocidio.
Ladislas Bizimana. Yo creo que una de las razones que está detrás de la gente que se fía más de la información que viene de los organismos no gubernamentales, y no del Estado, es sencilla: la gente quiere algo alternativo. Acostumbrados a una información de Estado, que es repetitiva, la gente no tiene posibilidades de mirar la misma cosa a través de otra ventana. Luego, la gente, evalúa qué tipo de información recibe, comprueba que otros sitios le ofrecen una información más fiables, más explicativa y más investigada. La gente a partir de ese momento empieza a decir: yo creo que, de esta forma, saco algo más que lo que me da el medio oficial.
La profesión misma del periodismo nos obliga a dar la mayor cantidad de fuentes posibles a la opinión pública y no sólo citar al gobierno, al ministerio del Interior, a la OTAN, y pretender que no hay más fuentes sobre el mismo tema.
Virginia Montañés: Yo creo que ahí la palabra es "transparencia". Es decir, no creo en la objetividad en el periodismo; en el momento en que es un acto humano existe una valoración desde el momento en que se elige el tema. Creo que lo que da confiabilidad a las asociaciones no gubernamentales es su transparencia. Es decir, nosotros tomamos partido por esto, pero lo basamos en estos datos. Nosotros, por ejemplo, la información que damos la llamamos "opinión informada" es decir, nosotros tenemos una postura, pero la basamos en unas investigaciones, en unos hechos o en nuestra experiencia sobre el terreno.
Mariano Aguirre: Creo además que hay otro factor. Es que hay organizaciones que se han ganado, con el curso del tiempo, la fiabilidad. Es decir, Amnistía Internacional es creíble, porque en un momento dado puede denunciar, de manera sostenida, violaciones de derechos humanos por parte de Israel, pero también en su momento denunciar violaciones de los derechos humanos por parte de la autoridad nacional palestina. Y aplicando eso a otros campos, hay otras organizaciones que se han ido ganando esa credibilidad. Por el otro lado, resulta que los gobiernos no resultan creíbles porque un mismo gobierno, el caso más claro es de Estados Unidos, pero Francia o España o cualquier otro país lo hace con más o menos elegancia, pero lo hacen, cuando es un país aliado no le acusan de violación de derechos humanos. Pero cuando es un país en el que no tienen intereses, o incluso quieren hacerle la guerra diplomática, pues lo acusan sistemáticamente, existan o no esos derechos humanos. O sea, el Estado responde a sus intereses, las ONGS pueden equivocarse, pero su mandato y su práctica, como antes mencionaba Virginia, son orientados no a no querer comprometerse sino a querer mostrar todas las caras de la realidad.





























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