J.Zepeda. Pasemos a la segunda parte del programa. Lo que no hacen bien, o lo que hacen francamente mal los medios de comunicación, incluyendo a Radio Nederland, por supuesto, en esto de los conflictos. Yo sé que hay muchos elementos y que no vamos a alcanzar a analizarlos todos, pero si tuviésemos que elegir un par, ¿es uno de los principales el poder? ¿El poder es uno de los elementos centrales que impide una buena información, que manipula la información, que no da la posibilidad a que la gente acceda a saber lo que exactamente está pasando en torno suyo?
Amanda Sans: Creo que los medios se mueve mucho por aquello que vende y lo que no vende, sobretodo la televisión. Un caso muy concreto es el de Angola. En de los medios españoles Angola pasa desapercibida por muchos motivos. Entre ellos porque no hay un vínculo cultural, no es una ex colonia española y así como los medios españoles informan a menudo sobre los países latinoamericanos no lo hacen sobre países de África. Pero, yo no creo que eso tenga que ver con el Poder sino más bien con una falta de interés brutal y una ignorancia manifiesta. Angola no vende en España, no interesa. ¿Por qué? Porque esta allá abajo y si efectivamente desde hace cuarenta años que hay una guerra que se ha saldado con un millón de muertos y dos millones y medios de desplazados, la guerra continúa. Ahora las Naciones Unidas y el gobierno de Angola dicen que la situación está controlada cuando no es así. La población sigue sufriendo. Pero,Angola no importa porque no tiene imágenes o historias bonitas que vender, excepto cuando se estrella un avión y hay un superviviente que es blanco y es español. Entonces Angola vende, pero mientras perdure la guerra, 40 años de guerra, millones de muertos y desplazados, no vende. Hablo de Angola, pero podría hacerlo igualmente de de Guinea Conakry, Sierra Leona, Liberia, muchos otros de Africa.
Virginia Montañés, del Programa de Drogas y Democracia del Transnational Institute, y colaboradora del Instituto de Estudios, Conflictos y Acción Humanitaria, de Madrid
Virginia Montañés: Hay una dinámica mimética, a la hora de decidir las noticias; es decir, lo que se ha llamado el efecto CNN, pero no sólo eso, sino que, si en el diario El País se publica una noticia de Angola, en periódico El Mundo va a salir al día siguiente con algo sobre Angola.
Mariano Aguirre: Yo creo que hay un tema, un cierto mito en el periodismo que es su carácter instantáneo. De hecho, los formatos actuales del periodismo, especialmente el marcado por la televisión, pero que se extiende a la prensa escrita y en cierta forma a la radio, obliga a la inmediatez. Las noticias parece que son buenas si son inmediatas y si son en vivo. Es como una dictadura del " en vivo, directo y en el momento". Y esto da una justificación a los periodistas en el ámbito individual y una justificación a las estructuras de los medios en el sentido de que todo esto es muy rápido, todo esto hay que hacerlo así, no nos da tiempo a prepararnos. Yo creo que esto es falso. Un médico, en una sala de urgencias, un Domingo por la noche en una ciudad como Nueva York, o Managua, tiene el mismo problema y no puede ampararse en aquello que: "es que me llegaron cinco pacientes al mismo tiempo, yo no puedo estar preparado para todo". O sea, un bombero, estalló un incendio y dice: ¡no!, es que no me da tiempo para consultar un manual. Efectivamente no le da tiempo, Ud. tiene que estar formado antes. Entonces el periodista, con tradición periodística de los que quedan algunos supervivientes, está acabando; el periodista actual es un periodista dinámico, rápido que quiere cambiar el conocimiento por la tecnología. O sea, la idea de que llevas una computadora fantástica, máquina fotográfica digital, que puedes comunicarte con cualquier parte del mundo con un teléfono celular parece sustituir al conocimiento. Pienso que es necesario usar la técnica, pero al mismo tiempo es leer y estudiar como una forma de vida.
Ladislas Bizimana: Estoy de acuerdo contigo. La carencia gradual de la formación profesional en esta profesión es muy visible. Lo que dices es muy peligroso.
Amanda Sans: Quiero contar una anécdota. En las últimas dos catástrofes naturales que yo he vivido, que fueron las inundaciones en Mozambique y el terremoto en El Salvador, tuve que lidiar con la prensa nacional e internacional que estaba allí. Con la prensa internacional, muchos de los periodistas que cubrieron El Salvador y Mozambique ni siquiera sabían que hubo guerras civiles en esos países. Lo que les llamaba la atención en Mozambique era una mujer pariendo en un árbol; y en El Salvador, la desolación que generó el terremoto.
J.Zepeda: En América Latina no es infrecuente encontrar países en el que los medios no pueden informar como quisieran porque si no se les retira la publicidad. Esto es un drama que pone a la gente entre la espada y la pared.
Mariano Aguirre: Ahí hay que diferenciar. Hay medios en países especialmente menos ricos, o medios en países altamente desarrollados pero que son quizás más marginales o tienen menos posibilidades, que efectivamente tienen unas limitaciones económicas inmensas. Ahora yo creo que los medios fuertes tienen una responsabilidad inmensa que no están cumpliendo. En general digo, no lo están cumpliendo. O sea lo que los medios más influyentes, los fuertes, que existen en prácticamente todos los países avanzados, tienen una responsabilidad inmensa y lo hacen de forma altamente irresponsable, al no formar a sus periodistas más jóvenes. Es más, el mercado les da unas ideas excelentes: contrate permanentemente periodistas jóvenes y vaya reemplazándolo por otros periodistas jóvenes. Yo no tengo nada contra los periodistas jóvenes, lo que quiero decir es que se necesita seguir cierta cadena del conocimiento y se necesita cierta transmisión de la experiencia. O sea, me parece tan mal incorporar a un periodista joven, sin experiencia, como que liquiden literalmente a un periodista de 45 o 50 años porque ya está cobrando demasiado; son dos extremos en el cual el mercado deja una línea muy fina de una edad intermedia donde quizás falta suficiente experiencia.
El modelo, digamos, el modelo Hemingway, el corresponsal que vive años en un país, que entonces conoce desde el sabor de los diferentes vinos hasta quienes son los protagonistas de una guerra, es reemplazado por el modelo CNN, es decir, el periodista paracaidista: hoy me toca El Salvador, mañana el otro extremo del mundo. Esta gente debe saber que hubo una guerra en El Salvador pero hay muchos periodistas paracaidistas que no tienen idea, como acaba de decir Amanda.





























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