Es posible que a la brevedad, los cibercriminales nigerianos dejen de molestarle solicitando detalles de sus cuentas bancarias a través de irritantes correos electrónicos o llamadas telefónicas. Estudiantes de periodismo de la canadiense Universidad de Columbia Británica han descubierto que información militar, empresarial e incluso personal literalmente se abandona en la capital ghanesa de Accra.
Por Alberta Opoku
Coches y neveras deteriorados provenientes de todo el mundo dominaban el paisaje de Agbogbloshie, un conocido barrio marginal y zona de depósito de residuos electrónicos en Accra. En la actualidad, este vertedero de desechos se ha transformado en una entidad económica de por sí. Jóvenes y niños encuentran allí trabajo, desmantelando ordenadores y otros residuos electrónicos en busca de repuestos, que venden en un cercano mercado al aire libre.
Un vendedor en Agbogbloshie comenta que el vertedero es una fuente de ingresos, y no sólo para los desmanteladores. “Mire a esas niñas vendiendo bolsas de agua purificada”, señala. “Indirectamente, también están sacando ganancias de los desechos electrónicos. Compramos el agua para lavarnos las manos o saciar la sed”.
Razak cursa estudios secundarios y trabaja en este vertedero. “Durante las vacaciones escolares, trabajo aquí a tiempo completo, desmantelando ordenadores y otros aparatos electrónicos. No tengo otra opción. De esta manera, puedo ahorrar dinero para pagar mis estudios.”
“Donaciones” son basura
Con el correr de los años, las aparentemente obsoletas computadoras han ganado terreno a las neveras y coches en este vertedero. Viejos ordenadores provenientes de Europa y Norteamérica reciben el sello de “donación”, y se les transporta por mar a Ghana en grandes contenedores, explica Peter Klein, profesor adjunto de la Escuela de Estudios de Post Grado en Periodismo de la Universidad de Columbia Británica. “En algunos casos se las reparaba para utilizarlas en las escuelas. Sin embargo, por lo general, los contenedores vienen cargados de residuos. Su destino final es el vertedero de Agbogbloshie.”
Durante años, las organizaciones medioambientalistas han estado advirtiendo sobre los daños que estos vertederos pueden causar al medioambiente y a la población que vive en la zona. Ahora, Peter Klein y sus estudiantes han revelado que Agbogbloshie supone además un riesgo de seguridad.
Datos sensibles
Los estudiantes compraron discos duros en el mercado al aire libre, y descubrieron que éstos estaban intactos y contenían información muy sensible:
“Sin realizar ninguna recuperación de datos, hemos hallado información muy personal: números de seguridad social, historia laboral, y fotografías de la intimidad familiar”, comenta Klein.
Estos descubrimientos añaden una nueva dimensión al cibercrimen. Para los cibercriminales nigerianos operando en Accra, jamás ha sido tan fácil obtener información sensible tanto de personas, empresas como del sector militar. Enviando mensajes de correo electrónico, los criminales deben al menos solicitar datos. Ahora esto ya no es necesario, porque encuentran la información en los discos duros de los ordenadores desechados.
Los discos duros en el mercado al aire libre de Agbogbloshie contienen a veces información corporativa. Los estudiantes descubrieron para su asombro, que uno de los discos duros que habían adquirido contenía información de Northrop Grumman, uno de los principales contratistas militares de Estados Unidos.
“Se trataba de información que, de caer en malas manos, podría resultar muy dañina”, comenta Klein. “Encontramos especificaciones sobre contratos militares. Había detalles de un contrato por dos mil millones de dólares con el Departamento de Seguridad Nacional de Estados Unidos, y con el Departamento de Defensa sobre inteligencia militar y seguridad en aeropuertos. Esta información no sólo afecta la competitividad de las empresas, sino que las hace susceptibles a chantaje.”
No basta con borrar
Aunque haya información militar norteamericana abandonada en las calles de Accra, Klein cree que tendrá que suceder algo más serio para que se suspenda el vertedero de desechos electrónicos. El profesor explica que es muy difícil borrar algo por completo del ordenador. Aunque borrada, alguien con suficientes conocimientos es capaz de recuperar la información. ¿Cuál es la única manera de realmente protegerse? Quitar el disco duro, y destrozarlo a martillazos, fue el consejo que le dio un ex agente del FBI a Klein.
El tiempo dirá si se pondrá fin al vertedero de desechos electrónicos en Agbogbloshie. De ser así, una cosa es segura: muchos quedarán sin su fuente de ingresos. El estudiante Razak espera poder seguir costeando sus estudios con lo que gana en Agbogbloshie. “Espero que no cierren. Necesito el dinero para poder estudiar.




























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